Mis letras, mis palabras, mis frases, mis sentimientos…Todo cuanto plasmo, aún sin dejar de ser de mí, de mi marca, te pertenecen en pensamiento desde este instante en que tú me lees…

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Desde 2014

Y cierro los ojos para abrir mi ánima…

18 de febrero de 2015

Y tu abismo se convierte en cima...

Hay veces en los que te levantas por la mañana y no solo las zapatillas están frías. Caminas por la casa y te sobrecoge el frío de una noche en duermevela. Y piensas en esas tormentas de arena que cubren tu alma, con las tragedias de fuera y con las interiores, que son las que más pesan. 

Y te acercas a un abismo que, tal vez por saber que es temporal, te llama a gritos. Y te aproximas y te retrae,s pero tiene un influjo sobre ti. Y piensas que si caes ya no puedes pasar más allá del fondo. Y que después de ahí, ya solo queda subir... 

Y de pronto, se acerca alguien y abre sus brazos, unas enormes alas que te cubren por completo, que te protegen en silencio y en él, en ese silencio, solo se oye el palpitar de su corazón y el tuyo propio.
Y no hay palabras, solo un susurro... porque no hace falta más...
Y las tormentas se disipan, como si hubieras clavado un cuchillo en la tierra, como si te hubieras convertido en la mejor arma de Agamenón, porque eres obstinada, resuelta... porque al final, te haces fuerte, porque te vuelves junco y en cada golpe que te tumba, el mismo impulso te levanta, y pegas fuerte... porque el junco cuando vuelve pega duro, silva en el viento... 
Y sí, la arena se levanta del suelo... pero no es tormenta. Es fuerza. Y, entonces, eres la mujer imuhagh; la mujer fuerte, la mujer de azul, la que azotada por el viento y hundiendo sus pies tatuados en el calor del fuego no deja de caminar... aunque el viento vespertino agite su túnica.
Y al final, puedes poner puertas al desierto.
Y ella, vestida de añil y arena, 
se fue acercando como si fuese desierto suave en sus venas...
Lo miró como solo una beduina puede,
con sus ojos enmarcados en negro, 
con la profundidad de una reina...
Su mano se irguió hasta rozar la barba negra, 
ya entreverada de blanco, 
y los labios siempre secos de su señor de arena
y de azul se vistieron en un beso que se hizo desierto,
que se volvió smūm... y arena...
hasta que solo sean susurro de piel.
Beso... sin ruido, con alma... sin armas.
Tan solo una brisa en el silencio de su piel.
Y se abrieron  sus ojos y los míos...
Descansa, mora mía,
y sé un suspiro sin dolor.

(poema de mi amigo Ángel)


Y tu abismo se convierte en cima.

16 comentarios:

  1. ¿¿Puedo envidiar tu sentir?? ...cómo quisiera yo lograr esa fuerza, ser ese "junco", calmar ciertas tormentas ...serenar mi Alma.

    Sos grande, sos maravillosamente especial ...gracias, por todo y más. Un besote enorme y un abrazo (que te y me "apachuche")

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    1. ¿Envidiar? ¡Ni se te ocurra que te volverás loca!
      Y tú no eres menos... Lo que pasa que tus juncos son más tercos :-)
      Y sí, me apachuches mucho y durante mucho teimpo.
      Un besazo y las gracias son compartidas. Mitad tuyas, mitad mías porque cuando te hayas en el mismo barco, una de dos: o remas al mismo ritmo y en la misma dirección, o no avanzas.

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  2. Vaya..... tengo que decir que me he visto completamente reflejada. Tus palabras son exactas. A veces nos vemos abocados a la nada y de pronto somos junco que regresa.

    Muchos besos

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    1. Es verdad, Tatu, pero sabes que la mente tiene un límite y si no la paras, se desboca de tal manera que la espiral en la que te metes, te supera...
      Pero sí, somos juncos... De los que se mecen a merced del viento y cando regresan: ¡¡zasss!
      Un beso enorme, guapa.

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  3. Uffffffff.. estoy sin palabras... llorando... no sé si es hormonal, pero estoy descontrolada... ójala... aunque sólo fuera por unos segundos, me sintiese como ése junco...
    Un beso.

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    1. Las hormonas deben de estar con sus propias hormonas alteradas, porque yo he pensado lo mismo esta mañana.
      Y claro que somos junco, lo que también es cierto que no siempre hay viento o la corriente del agua es tan fuerte que cuesta erguirse, pero se puede.. ¡Y tanto que sí! ¡Faltaría más!
      Un besazo y tira para adelante, que tú vales mucho... ¡El doble!

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  4. Prefiero percibirme junco ...
    Veo sentires y sensaciones reflejadas.
    Siempre he pensado que es mejor "doblar" que partirse ... sentir a no sentir y elegiré siempre mecerme que estar dura, firme... o indiferentemente insensible.
    Me encantó, gracias siempre por compartir y mostrar tu alma.
    Mi beso

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    1. Gracias a ti por venir hasta este sitio.
      A veces, hasta el junco, cuando está muy seco se tronza pero se hace de rogar.
      Mecerse en las adversidades o dejarse llevar con el viento en contra, siempre ganas en energía para cuando hay que hacerle frente. Eso es verdad.
      Y tú elección es la mejor.
      Un besazo.

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  5. Todo es magia cuando el sentimiento llena por dentro.

    Besos de dulce.

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    1. No lo dudes, Dulce.
      Los sentimientos son lo que nos hacen únicos porque cada un@ tiene su forma de expresarlos y su forma de comprenderlos.
      Un besazo.

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  6. Me encanta, si te caes siete veces, levántate ocho...y si tengo que robar trozos de cielo para moldear tu piel de azul.... Así será...

    Un besazo princesa

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    1. Sé que siempre estás así que no tengo mucho más que añadirte.
      A veces un pequeño aliento, que parece nada, lo es todo...
      Y tú, Peter Pan, eres muy grande en mí.
      Un beso grande.

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  7. A veces uno se cruza en el desierto de la vida con esa mujer vestida de añil y de arena. Donde no hace falta lo tangible, lo absoluto. Junco, tan flexible y a la vez tan fuerte. sabes llevar la palabra al punto de la exaltación . Gracias por dejarnos acompañarte en este viaje. Besito

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    1. Aich, Demian. El desierto es tan grande y hay tantos granos de arena que ni los Sirocos pueden con ello.
      Yo, me agarro el refajo y sigo adelante, sabiendo que en alguna parte hay un oasis... Y de azul, soy fuerte.
      Un beso muy grande.

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  8. A veces no hacen falta palabras solo sentirlas por dentro.

    Un beso.

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    1. Así es, María. Solo dejarse llevar.
      Un beso enorme.

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