Mis letras, mis palabras, mis frases, mis sentimientos

Todo cuanto plasmo, aún sin dejar de ser de mí, de mi marca, forma parte de ti desde que estás aquí

© ɱağ

Azul deMağdalia Mağade Qamar

Desde 2014

Y cierro los ojos para abrir mi ánima

27 de octubre de 2021

Fuego en la niebla...

Un Jueves, Un relato
Calor de hogar


Heme aquí, entre estas paredes llenas de memorias dormidas y silencios no truncados. Los recuerdos que tenía olvidados acudieron a mí como fantasmas toscos golpeando el alma. No, este lugar podía ser mi casa pero, definitivamente, no era mi hogar. Dejó de serlo hace mucho tiempo, incluso antes de que saliera por la puerta. Dejé el mundo conocido para conquistar otro. 

Frente a la férrea y arcaica voluntad de mi tía, mi padre, hombre sensible donde los hubiera, cumplió mi deseo. Las niñas de clase bien podían permitirse casi cualquier cosa pero lo raro era desear volar libre... Y yo fui una de esas rarezas. Eso, en vez de enorgullecer a mi tía, acentuó el ya existente sentimiento de animadversión hacia mí por lo que mis regresos a casa, motivados por la sola presencia de mi padre, fueron cada vez más espaciados hasta ser inexistentes. 

Entre tanto terminaba mis estudios realicé alguna presentación bajo mi ambiguo nombre, Brouillard de Feu* —creo que mi padre era un visionario— y me hice un hueco entre las pinceladas de artistas importantes aunque, en un mundo tan acotado, alguno considerase mis trazos como brochazos. Mi padre estaba en cada uno de ellos mientras mi tía jamás toleró que una de mis obras colgara de aquellas paredes.

—Señorita, ¿qué hacemos con este cuadro? —me preguntó uno de los empleados de mudanzas. 

Era el impresionante cuadro de mi tía que presidía el rellano de las escaleras en lugar del de mi madre —«los muertos no hacen falta»—. Era inevitable no verlo desde cualquier ángulo. Su sola impronta ponía los pelos de punta. Era como si estuviera envuelta en una sombra malvada. Quién lo pintó remarcó su agria personalidad. Tenía claro qué debía hacer. Si quería que aquel legado fuera mi verdadero hogar debería empezar por purificar su aura y aquel cuadro no tenía cabida en él.

No fue hasta la madrugada siguiente cuando, acompañada de Étienne, tuve el honor de prender fuego a aquel lienzo entre los rastrojos del jardín. Nacía así la primera lumbre de nuestro hogar. Era un placer ver las llamas negras disiparse entre la niebla.


Esta es mi participación (353 palabras) en la convocatoria de Inma desde su Molí del Canyer. Picando en la imagen podéis ir al listado de participantes por si deseáis leer otras historias.

*Brouillard de Feu, niebla de fuego en francés.

21 de octubre de 2021

Anima mea...

Un Jueves, Un Relato
Metáforas 

¿Qué es esto, anima mea? ¿Acaso es la desventurada cerrazón del cielo que viene a buscarme?, ¿o solo son los silentes ecos de las ausencias? Tal vez sean pequeños acuarios donde los relojes de arena decidieron tomarse tiempo, o vuelos sombríos de pétreas losas sin nombres finitos. Quizá sean reclamos descarnados de áureas. 
¿Qué es esto, anima mía? ¿Son sus desvelos nacidos en mí? ¿Sus arranques apasionados de desdicha, de voraz añoranza de sigilos? Dime, anima mea, ¿qué es esta infausta lumbre que me ilumina? 
¿Sus sombras? 
¿Sus recuerdos? 
¿Sus ansias? 
¿Mi desviva… en sus vacías manos…? ¿Qué?, ¡responderme, anima mea*!

¡Aletargados sueños de malditas noches!



Este jueves es Dorotea quien nos invita (convocatoria) a escribir metáforas. Este es mi aporte (106 palabras) y podéis ver otros, si os hace, en el listado de participantes.

*«Anima mea» es alma mia, mi alma en latín.

14 de octubre de 2021

El cielo oscuro...


Composición de Neogéminis


Un Jueves, Un Relato
Frases y escribe





Las alturas se vestían de un negro ébano casi sepulcral y un infinito de estrellas refulgían en él. Un haz de luz cruzó el cielo como partiendo la noche y mi corazón se paró mientras mis ojos intentaban vislumbrar qué era lo que habían visto. Con más ansias que prudencia salí de casa, atravesé el agreste jardín delantero y salté el murete de piedra. Avancé inconsciente, motivado por una curiosidad desconocida en mí. Ni los ladridos de Carpacho me hicieron mirar atrás. Sus instintos eran más intensos que los míos. No sé cuánto tiempo estuve corriendo ni cuándo mi perro dejó de seguirme. Llegué más allá del río y bordeé el remanso en el que reposaban las almadías para la competición del fin de semana. Lo que vi... quiero creer que fue real, aunque saberlo no cambie nada a estas alturas, me dejó totalmente impactado. Ni iba a encontrar las palabras ni a quién las creyera. Pensé que alguien más lo habría visto, que habría más ojos aparte de los míos pero no... O nadie dijo nada al día siguiente ni en los días que siguieron. Ni siquiera una noticia en la prensa salvo el hecho de que una bola de fuego había atravesado el cielo. Era más que una bola de fuego. Carpacho y yo lo sabemos. Así nacía mi secreto aunque estoy convencido de que no es solo mío.


Esta es mi aportación de esta semana (231 palabras). Moni nos propone una dinámica tomando dos frases —he cogido tres que me venían al caso— de las que ella plantea en su convocatoria. Picando en la imagen, podréis leer a otros participantes.