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Maya y yo
El cambio de casa me estresa. He empezado a empaquetar todo. Y cuando digo todo, me refiero a… TODO.
Sigo con esa manía mía de guardarlo todo como si me fuera a hacer falta. La verdad es que es la “Ley de Murphy”. Basta que lo tire para que luego lo necesite. Y así es como encontré aquella caja que no había tirado en todos estos veinte años.
La abrí. Allí había pinturas de colores, pinzas de tender la ropa con el nombre de aquel cantante de un solo día, cartas a un amor no correspondido e imposible…, corazoncitos, mi nombre mil veces escrito (¿sería que tenía mi ego algo subido o que, simplemente, suena bonito?).
Pero lo más grave no es eso. Lo peor es que todavía están esos pequeños muñecos de goma dura que borraban (y borran. Lo he podido comprobar) el lápiz, un sinfín de lapiceros y un par de esos bolígrafos de mil colores que hicieron furor. Uno de carcasa roja. Otro, azul.
Me sigue gustando y es que me veo en ella. Ya no es que sea regordeta y tenga los cabellos rizados, que conserve alguna que otra peca en las mejillas, que mis ojos sean grandes como los de ella, que por hacer el bien siga metiéndome en líos… o que todo lo vea divino de la muerte, que siga dando algún que otro toque a algún que otro Willy, y ponga en su sitio a algún que otro Flip, O, porque siga siendo traviesa y pícara aunque con matices muy diferentes; porque siga haciendo alboroto por pequeñas cosas y me calle las gordas, como si tuviera respuesta para todas ellas…
Sí, definitivamente, voy a cerrar la caja y guardarla de nuevo.
Tema 10-52: Haz una historia con una protagonista que evoque tu niñez.
Hola, Familia. Antes de nada pediros disculpas si no he estado estos días. Voy a intentar ponerme al día pero a paso lento :-) Las prisas son muy malas.
ResponderEliminarOs agradezco la paciencia y también vuestra presencia en este lugar tan mío como vuestro, por dedicarme unos minutos y dejarme disfrutar de vuestra compañía.
Un beso enorme, un fuerte abrazo y mil gracias siempre.
Se os quiere.
Una historia muy bien contada, trascienden las emociones y es creíble, como si de un diario se tratara. Mereces un 10 y te doy mi abrazo
ResponderEliminar¿De verdad? Mil gracias. No pensé que pudiera ser así. ¿Un diez? Tú sí que eres de diez pero diez y medio.
EliminarUn beso enorme.
Precioso relato, yo también estuve de mudanza hasta hoy, aún queda cosas por colocar, pero bueno hacer tuya una casa es un largo proceso. Me encanta la abeja Maya. Un abrazo.
ResponderEliminarLas mudanzas son un estres. No entiendo cómo en tan poco sitio pueden caben tantas cosas, más si las guardas todas.
Eliminar¿A qué es mona ella? Están a punto de emitir una versión renovada. La anterior "nueva" no me gustó. Me gusta la de niña.
Un besi.
No conozco a ese personaje, pero es tierno lo que contás.
ResponderEliminarSaludos.
¿No la han echado en tu país? Pues es muy graciosa. Es la historia de una colmena y su relación con el medio en el que vive. La protagonista es una abejita muy graciosa.
EliminarUn beso enorme.
Qué bonito, mi querida Mag… Me has hecho viajar a mi niñez, a todas esas cosas que de alguna manera se quedan para siempre en la retina, hasta sabores y olores… Y de pronto, resuena el eco de aquella época cual dulce tintineo en el corazón… Porque… hubo de todo, pero lo bueno, se quedó en ese pequeño gran baúl, para el resto de la vida…
ResponderEliminarPrecioso post, preciosa amiga… Y que sea leve… las mudanzas nos arrebatan mucha energía!... pero seguro que compensa 😉
Bsoss y cariños enormes 😘
Hola, Gin, guapa. Me alegra que te haya gustado y sentido ese regocijo de la niñez. ¿Sabes que es la única canción infantil que más o menos conozco? Además, desentonando :-)
EliminarAquella niñez nuestra qué diferente era. Yo me sentí muy niña, la verdad. Bueno, tampoco es que haya avanzado mucho.
No, no estoy de mudanza. Era por sacar cajas :-)
Besitos enormes.
Me has hecho retroceder en el tiempo con la abeja maya, me encanta su vocecita tan suave.
ResponderEliminarUn besazo, Mag.
Era un terremoto. Muy inquieta. Una monada.
EliminarUn beso muy grande, niña.
Me encantaba la abeja Maya!! Y yo también tenía su forma en un lápiz... Y de Heydi. Me he ido por las ramas, Mag.
ResponderEliminarLo has bordado... Con una frescura que deja una sonrisa infantil o juvenil... Porque has hecho que volvamos en el tiempo y has hecho que te imaginemos así de pizpireta.
Mil besitos, corazón.
PD. Nada que disculpar.❤
Heydi era todavía más pesada... ¡Ufff! La de lloros que tuve yo con la niña y las cabras... Marco era a quién no podía ni ver. Me desquiciaba. Un poco menos que Pipi. Además, tanta llorera ya valía :-)
EliminarDe pequeña era así... Mi padre me decía que parecía una cardelina :-)
Un besazo enorme, niña guapa :-)
Nunca vi la abeja Maya, aunque he oído de ella :D Todos tenemos personajes de la infancia inolvidables, yo también :P Heidi y Marco no eran nada al lado del drama de Remi, lo recuerdas? Cómo nos hacían llorar desde pequeños :)
ResponderEliminarBeso dulce Magda, caso digo Maya :P
No sé quién es Remi... pero debe ir por lo mismo más o menos, imagino por lo que dices. Yo lloraba mucho. Sigo llorando con el rey León :-)
EliminarBesitos muy grandes, Dulce.
Una historia que solo tu sabes como llevarla , llevarnos ...
ResponderEliminarllena de detalles, preciosa Mag
Besos dulces y feliz finde
Como tú .-)
EliminarBesis enormes y mil gracias, niña.
Pasa buen finde :-)