Te espero como cada tarde, sentada en ese banco
de madera, entre los sueños dormidos de tantos otros y otras que ya no sé si
esperarán.
El viento ulula a medio camino entre la gelidez
y la calidez mientras mi cuerpo parecía
atemperarse a la espera. El silencio es casi sepulcral, salvado por algún que
otro paso alejándose, por alguna hoja despistada en el ligero atardecer de ese
otoño.
El cielo se tornasola de ocres, rojos, violetas…
ese extraño anaranjado que parece que el cielo quiera arder, y alguna nube
matiza con esa pincelada de brocha gorda.
Y aquí sigo yo: Fiel a mi cita, como cada día,
como cada tarde, sin importar el rato, sin importar el momento, ni el frío ni
el calor… porque yo siempre te he amado.
Siempre te he amado, como cuando me regalaste
aquella margarita que crecía en medio del césped, como aquella mañana de
domingo cuando salimos a pasear por primera vez y tomamos un chocolate
caliente; como aquella vez en que me cogiste de la mano y apretaste la mía como
si tuvieras miedo de perderme en el segundo siguiente… Como aquel día, en el
que los reales no te llegaban y me compraste una simple dalia, rosa, y no supe
disimular…
Me dolerá siempre ese momento porque no supe
agradecerte el detalle. Ahora soy yo quien te trae cada tarde una dalia rosa…,
hasta el día que ya no pueda, hasta el día en que nos traigan dalias rosas… Y
sonará un violín llorando nuestra melodía, a la luz de la luna, cuando el
destino nos unió y con el destino no se juega… Y tú me prometiste un Amor
Eterno, un Amor de Luna Azul…
Y hoy, mi amor, hay Luna Azul…
Te he querido toda mi vida.
Hoy, vida mía, empezaremos a amarnos para toda la Eternidad.
Este texto forma parte del Reto de los Jueves, convocado en esta ocasión por Dorotea en su blog, el cual invito a conocer.
Que bonito relato de amor imperecedero.
ResponderEliminarUn saludo.
Hola, Pikxi... Y yo que no la veo ni triste. La veo muy bonita. Gracias. Mañana paso a leerte con calma.
ResponderEliminarUn beso enorme.
Super, con lo bien que ibas estos días de atrás y vuelves a tus andadas. En fin. Bienvenido a mi casa como siempre. He borrado tus otros dos comentarios por respeto a las personas que vienen a leer, independientemente, de que lo que escriba guste o no. De esos se trata. No tolero vocabulario grosero en mi casa.
ResponderEliminarSaludos.
pues lo siento mucho,señorita...a veces la vida te vuelbe grosero sin serlo
ResponderEliminarque mas quisera yo estar contento con la vida en temas de chicas...pero mira,a mi en eso no me a tocado ninguna alegría aun
Bueno, todo llega, Súper. Has de estar abierto y relajado.A veces, hay que mirar para otro lado y cambiar de perspectiva.Dicen que todos tenemos un roto para un descosido pero, y sabes, la camisa se rompe cuando más la necesitas no cuando uno quiere.
EliminarPero controla las palabras, ¿vale? Es que suenan tan mal...
Siempre eres bienvenido aquí y sabes que puedes sentirte como en casa. Un beso.
Un precioso relato nos regalas. Porque con el destino no se juega, más cuando has prometido amor eterno, que gran verdad.
ResponderEliminarBesos de dulce.
Hola, Dulce... Ni con el destino, ni con los sentimientos, ni con el corazón ni con el alma...
ResponderEliminarEs destino está trazado y no admite trampas.
Un beso grande.
Todos, quien más quien menos atamos, quizás sin darnos cuenta, nuestros recuerdos a un bello manojo de colores, algunos bien nutridos, obedeciendo a la variada gama de colores que con los sentimientos nos brinda la vida. Muy emotivo tu relato
ResponderEliminarUn abrazo
Muchas gracias por tus palabras. En esta historia están todos los colores de SU universo.
EliminarBesis.
Sabes que me encantó... el amor, el verdadero sentimiento, traspasa todo y es eterno... aunque haya quien deba perder para apreciar lo que tiene, o ha tenido.
ResponderEliminarBesotes hermosa ...que te quiero y lo sabes, ¿no?
Hola, Almita... Si a veces uno pierde sin darse cuenta pero lo importante es recordar cada cosa buena que hubo. Siempre merece la pena. Yo así lo veo.
ResponderEliminarEl verdadero amor, el verdadero sentimiento, como dices, coge de la mano y se pone el mundo por montera. Arriesga, lucha, se entrega... Bello es Amar.
Un beso grande. Y sí, sé. Sé bien.
Has descrito un escenario que me gusta mucho...no tanto porque ya estoy en lo que se llama el otoño de la vida, sino que desde pequeña me gustaban los ocres de las hojas...sus tonalidades cambiantes de verde a rojizo amarilloso...creo que son las facetas melancólicas de la naturaleza y así me identifico siempre aunque me guste disfrutar de todas las cosas y reír...Linda historia..bss
ResponderEliminarTodos son ciclos y a ellos hemos de adaptarnos. El otoño de la vida es igual de bonito que la primavera si sabemos sacar provecho a cada momento.
EliminarUn beso.
Has descrito con gran sensibilidad el amor más allá del límite que la vida parece tener; supongamos por un momento que no hay límite ni final, y que todos somos uno y nos volvemos a encontrar. Gracias por participar, un abrazo.
ResponderEliminarGracias a ti por la convocatoria. Bajo una historia de amor eterno subyacen un buen montón de metáforas.
EliminarUn beso y hasta el jueves.
Un amor bien correspondido.
ResponderEliminarHay promesas que se cumplen hasta el más allá...
EliminarPreciosas palabras. Me gusta este breve relato con dalias rosas y amor enterno...
ResponderEliminarBesos Carnales.
En el fondo, Pecado, eres un romántico.
EliminarMe gusta ese lado tuyo.
Besis.
Recuerda al romanticismo como género literario. La muerte es un serio inconveniente, pero algunas emociones parecen ser más poderosas.
ResponderEliminarSaludos.
Sí,llevas razón, Demi... Tiene ese halo del romanticismo, incluso podría ser, un romanticismo gótico.
EliminarEl amor es el Amor, pero lo que realmente lo hace válido son los pilares sobre los que lo fundamentamos.
Un beso.
Ahora me ha venido a la mente la canción de rocío Dúrcal de amor eterno. Aunque prefiero las flores que nacen en el corazón. Un abrazo
ResponderEliminarNo recuerdo esa canción. He de mirarla.
EliminarSí, me gusta esa frase tuya: Las flores del corazón.
Un beso.
Ese jurarse amor eterno, para toda la eternidad con las flores más bonitas del mundo. ¿Qué más se puede?
ResponderEliminarUn abrazo
Tal vez no sean las flores más bonitas del mundo pero él se la regaló como si fuera el mayor de los tesoros aunque era ella el mayor de ellos... Y así se lo confirmó, así se lo confeso y así la cuido hasta que volvieron a encontrarse... en el más allá, como dos almas flamas.
EliminarBeso.
El amor como las flores, son efímeras...aunque leyendo tu relato, dan ganas de cambiar de opinión.
ResponderEliminarUn beso
Entonces, es el momento de hacer ese cambio.
ResponderEliminarUn beso.
No creo que sea triste tu historia, para un observador externo a tu personaje, quizás, pero para ella... Presiento un amor muy hondo, de esos que no puede arrancarte ni la muerte. Por eso ella espera, espera sin llanto, sin dolor, con la esperanza de que venga pronto el día de reunirse con él.
ResponderEliminarUn abrazo.
Solo una alma muy sensible es capaz de describir el amor com tu las has hacho. Con sentimiento. Con delicadeza, Com mucho amor de verdad.
ResponderEliminarUn saludo cordial
Mil gracias, Montserrat. Soy muy sensible, es cierto. No siempre es bueno pero sí merece la pena. yo creo en amores así, aunque esa eternidad dure un minuto.
ResponderEliminarUn saludo para ti también. Gracias por venir.
Mas alla de todo y después de todo: EL AMOR!
ResponderEliminar....y NOS traeran dalias rosas....porque el amor seguirá floreciendo en todo lo que se ha sembrado.
Conmueve y no se puede más que añorar, un amor así...
besos
Es como un amor entre almas... Un amor de siempre y para siempre... Y las semillas germinarán... y florecerán de nuevo flores.
ResponderEliminarUn beso.