28 de abril de 2017

Metamorfosis...


Me sentía observada y estaba segura de ello. Mi primer sentido me advertía de su presencia. Era como en otras ocasiones. Ese alarido que hacía temblar el alma que no tengo, la enervación de esta dura piel que se abre una y otra vez para dejar nacer este ser, a veces oscuro; otras, con menos sombras. 

Me detuve en medio de la niebla que envolvía aquel solitario lugar donde algún gato maullaba en alguna callejuela oscura. Sabía por qué estaba ahí. Miré hacia donde mi instinto me decía. La cortina se movió, como si alguien la hubiera dejado caer. Me subí la solapa del cuello del abrigo y crucé mis brazos sobre el pecho para seguir caminando, arrastrando los pies sobre los adoquines mojados. 
Iba en la buena dirección pues percibía la sangre hervir en mis venas y esa sensación previa a cuando mis ojos se llenan de cristal de ella; cuando se despierta en mí un voraz apetito de carne humana, cuando emergen mis esencias creadas tácitamente desde la mente de un loco. 


Atrás quedan los aplausos, los fans, esas rivalidades en prime time… Ahora soy yo. La de verdad. La mujer sin corazón, la devora hombres literal, la sedienta de carne y de sangre; la más cruel, la que no tiene contemplación cuando este ávido deseo me ciega la mente y despereza todos esos instintos salvajes. Mara

Estaba más cerca y debía actuar rápido. No disponía de mucho tiempo y, ante cualquier imprevisto, no siempre puedo controlar mi transformación cuando estoy de caza. Giré en el siguiente callejón a la derecha. Era fácil obtener presas ahí. Un lugar de mala muerte lleno de putas baratas, borrachos babosos, traficantes, crápulas…, pobres diablos y carnaza para no escrupulosos. Era lo que necesitaba para aliviar mi hambre y no esforzarme mucho. 

Mi piel se abría. Notaba la metamorfosis. Se me dividían las encías y salían esas dobles hileras de cuchillas. Los ojos se me llenaban de sangre y se me acentuaba la visión térmica. Podría escuchar los latidos de mi doble corazón y el crujir de los huesos en su crecimiento y la tensión de mis músculos. Tenía ya mi presa. Ahí. Ante mis ojos. Solo tenía que acercarme un poco más. Dejar que me hediera el aliento rojo y se adormeciera para caer en mis redes sin más. Ese momento es crucial para mí. Cualquier interrupción y podría sufrir algún tipo de lesión interna… Y estoy sola aquí. Podía escuchar la pulsión de su alma, el bombeo de su corazón, el sonido de su sangre corriendo por sus vías. Mi boca salivaba ese jugo pastoso con el que macerar cada bocado. 

- ¡Felicity…! 

Su voz fue una puñalada en mi constante más vital. Me giré hacia él. Le había reconocido. Lo haría en cualquier parte. Exudaba esa frialdad con la que me doblega. Es mi sombra. Mi parte más humana. Sabía que no me había equivocado cuando la cortina se movió.
Su mirada me atravesó como una daga de fuego.



Vuelvo a esto de los "Relatos de los Jueves" de la mano de Demi  que nos anima a mostrar una visión particular y derivada de su personaje Mara Laira. Esta es la mía a colación de las otras que ya he escrito sobre ella.
Más visiones en su casa de Hurligham

20 de abril de 2017

Retumbe...

Siento tu voz,
proclamando sentimiento en mi interior, 
como lágrimas nocturnas bañadas de destierro.
Aletea tu pensamiento
acariciando mi corazón a golpes de aliento, 
en variable sístole… o diástole,
dibujando parábolas convexas.

Desconvoco el vacío pleno de tu sentimiento, 
colándome entre los resquicios de las ausencias, 
gritando en el eco de tu alma.
Desbordo el deseo. 
Agonizo el sosiego.

Taño en mí todo tu tú. 
Alzo al cielo la rogativa de estas punzadas
 atravesadas en mi alma.
Los pasos sigilosos en el fino barro 
como las caídas de sangre, 
como el silencio roto…


Mag, 18/8/16

5 de abril de 2017

10

Maya y yo




El cambio de casa me estresa. He empezado a empaquetar todo. Y cuando digo todo, me refiero a… TODO. 
Sigo con esa manía mía de guardarlo todo como si me fuera a hacer falta. La verdad es que es la “Ley de Murphy”. Basta que lo tire para que luego lo necesite. Y así es como encontré aquella caja que no había tirado en todos estos veinte años. 
La abrí. Allí había pinturas de colores, pinzas de tender la ropa con el nombre de aquel cantante de un solo día, cartas a un amor no correspondido e imposible…, corazoncitos, mi nombre mil veces escrito (¿sería que tenía mi ego algo subido o que, simplemente, suena bonito?). Pero lo más grave no es eso. Lo peor es que todavía están esos pequeños muñecos de goma dura que borraban (y borran. Lo he podido comprobar) el lápiz, un sinfín de lapiceros y un par de esos bolígrafos de mil colores que hicieron furor. Uno de carcasa roja. Otro, azul. 
¡¡La abeja Maya!!
¡¡Dios!! ¡¡Me encanta!!


Me sigue gustando y es que me veo en ella. Ya no es que sea regordeta y tenga los cabellos rizados, que conserve alguna que otra peca en las mejillas, que mis ojos sean grandes como los de ella, que por hacer el bien siga metiéndome en líos… o que todo lo vea divino de la muerte, que siga dando algún que otro toque a algún que otro Willy, y ponga en su sitio a algún que otro Flip, O, porque siga siendo traviesa y pícara aunque con matices muy diferentes; porque siga haciendo alboroto por pequeñas cosas y me calle las gordas, como si tuviera respuesta para todas ellas… 
Sí, definitivamente, voy a cerrar la caja y guardarla de nuevo.


Tema 10-52: Haz una historia con una protagonista que evoque tu niñez.

1 de abril de 2017

Escucho tu voz entre las sílabas de mis palabras… 
Aunque hable en susurros 
pues se oyen más que los gritos para quien sabe escuchar… 
Mas basta cerrar los ojos y sentir los aleteos. 
Vuelo en silencio para asomarme despacio desde tu espalda. 
Y ni el silencio se atrevería a romper la piel negra sobre  la piel albina. 
Plumas negras sobre Luna blanca. 
El aire de mis alas es como un aliento suave, 
un fuego que ilumina como el ave del cenit. 
Un fuego al que pedí que me acompañara... 
y ya no me dejó... 
Ese fuego que camina conmigo… 
Ese fuego que despunta al final de tus alas 
en vuelo pétreo e intemporal, perenne… 
El fuego eterno como el graznido del santo Cuervo 
cuando evoca la luz de la Luna


"Voz de Cuervo y Luna Blanca"
© de ɱağa y Deux Courbeaux
22 de septienbre de 2016




Ni sé hallar palabras pues las mías son solo de agua en estos momentos sobre un horizonte tan oscuro como tus alas. Esas alas que desde que te conozco me han abrigado y me han mostrado otros mundos que conocía, otros mundos que había olvidado, otros mundos que conocí como nuevos... Otros mundos que ya no conoceré... O tal vez, en ese tiempo de eternidad pueda vislumbrar. 

Hoy te siento en mí con la tinta de tus letras y de tus palabras... En este momento donde nada puede calmar. Ilumino mi dolor con una vela. Mi pensamiento se llena de ti y mi alma se parte porque, de algún modo, presentía esto. Pero aún así el dolor, la angustia... que siento me embriagan de tal manera que siento revolverme en las entrañas. 

Deseo abrir mis alas blancas, blancas de brillo de luna, hasta quebrarse. No importa el dolor. Importa la luz y en ella deseo verte, por el sentimiento que te profeso, por las alegrías y cariño que he recibido, por esos tragos de "calvario" que acompañaron nuestras charlas.... Por todo eso, Gracias. Gracias por tu aleteo, por tu vibrar, por tu sabiduría..., por todo tú... Gracias infinitas. 

No hay mundo donde me pueda cobijar ahora pero sé... Yo sé... que tú me entiendes... Ahora ya sé qué es llover por dentro. Y yo te acompaño en este último vuelo, desde la sal de mis lágrimas, desde el dolor de mi corazón, desde la angustia de cada pedazo de mi alma... Siempre estarás... a ese otro lado del puente... esperándome... 

Vuela, Mi Cuervo, vuela. Vuela tal alto que tus alas se llenen de escarcha y en Amor, te acaricie en esta eternidad en la que ahora vives. Te llevas una parte de mí. No lo olvides. 

Me queda todo bueno de ti. Todo. Y me dejas tu legado, las palabras invisibles y las palabras escritas, la tinta de Tu Alma acostada en la mía... Y yo... Algo mío se va contigo, latiendo, viviendo eternamente.
Sé que no quieres verme así pero, ¿cómo hago cuando mis alas se han quedado huérfanas? Huérfanas como los cisnes de tu estanque, como los mirlos de tu árboles... Aprenderé a volar de nuevo porque debe ser así pero el cielo ya no será igual.

Cumplo tu deseo. Grito tu marcha a los cuatro Vientos, los que te han acariciado siempre. Los que nos hicieron volar juntos...
Vela mi vida, Mi Cuervo. Vélame. Sigue acariciándome en silencio, ya sin sin palabras, pero con la punta de tus alas, las que me llenaban la boca, las que venían llenas de escarcha cuando me regalabas palabras, o se llenaban de arena de mis desiertos...

Más allá de ese todo... Mi beso. Mi abrazo. Mi Sentir. Sea Tu Paz en el horizonte de esta Luna que siempre te acompañará como me acompañará el brillo de tu Alma. Siempre Eterno, Mi Querido Cuervo. Siempre. 

Mâga como tú me nombraste, como tú me sentiste...
Mi Cariño siempre, Deux.
1 de abril de 2017