19 de octubre de 2022

Inocencia...

Un Jueves, Un relato
La inocencia de los niños 


Pasa el tiempo, una cometa que se mece en el viento que ulula desde lejos, y veo mis manos como un esbozo de adulto, mis rodillas con las cruces de los juegos en los que perseguía enemigos a los que abrazaba y amigos con los que luego las batallas eran de arrastrase por el suelo. Y el sin miedo a los sapos y a los pájaros muertos, a los perros que ladraban y a los gatos que arañaban. Y el silencio de las noches oscuras y los crujidos de fantasmas inexistentes. Y escucho aquellos soliloquios entre las cuatro sillas que sostenían la sábana que me refugiaba, con mis grandes tesoros de libros que he olvidado, de lápices de colores que hacían obras de arte y mi «estoy ati, mamá» cuando ella sabía que no podía estar en otra parte.

Ay, dulce inocencia que me hacía perseguir a las gallinas y hacer de sus plumas mis coronas. Dulce inocencia que me llevaba tras los conejos que se me escapaban como alma que lleva el demonio y a los que lograba lograba atrapar con el cuidado de quien toma en sus manos la vida que no le pertenece. Inocencia, la de mis hermanos que no veían peligro en ningún lado. Responsabilidad de hermana mayor que nunca recordarán pero que yo nunca olvidaré a pesar de que mis pasos eran tan inseguros como los suyos.

Y es que la niñez es ese otro yo que, como una bala mágica, te mira de cara, te da una y otra vez, hasta que olvidas, al cerrar los ojos, que volverás a ser alma renacida de la inocencia.


Este es mi aporte (261 palabras) para la convocatoria juevera que organiza Inma desde su Molí del Canyer. Picando en la imagen podéis ir al listado de participantes.

23 comentarios:

  1. La imagen es el reflejo de tu conversación, en esta ocasión son de bronce, pero¿ quien sabe si no haya vida en ellos y conciencia?
    Bendita inocencia, ella nos tendría que acompañar siempre, porque en ella la maldad no existe.
    Besos muchos, feliz tarde ventosa...

    ResponderEliminar
  2. Que tiernamente explicado y qué cierto todo. como describes detalles que a la mayoria nos pasarian desapercibidos, o de abrazar a los enemigos y batallar a los amigs, la responsabilidad y fingidalomejorquesepodía madurez y autoridad de la hermana mayor. la silenciosa admiracion hacia algunos. los conejos que se dejan suave y las gallinas ni suave ni fuerte.
    admirado declarado.
    la foto tambien buenisima, con los pies colgando
    besazo y abrazo fuerte, mag.
    la cabecera me encanta como esta, no sabría como emjorarla

    ResponderEliminar
  3. Esperemos que como una nueva gran oportunidad...

    Abrazo hasta allá.

    ResponderEliminar
  4. Viajar a la niñez es el premio de no olvidarnos de aquellos momentos en que eramos felices y no lo sabíamos. Saltibrincos

    ResponderEliminar
  5. Que bello es poder viajar a través de los recuerdos y recordar esos bellos momentos en que nada importaba y todo nos sorprendía

    ResponderEliminar
  6. Maravilloso. Has conseguido que este ahí viendo a esa niña.

    Besos

    ResponderEliminar
  7. Y el mundo con su cruda realidad nos va robando esa inocencia, pero no toda, algo siempre nos queda.

    Beso dulce Mi Estimada Magda.

    ResponderEliminar
  8. Bonito relato lleno de imágenes de la infancia y recuerdos. El mío va por esa línea también hoy.
    Besitos.

    ResponderEliminar
  9. Esa inocencia que no volverá, pero que la puedes ver en la cara de cualquier niño. Ya veo que pasabas mucho tiempo en el campo, es una suerte que tuvimos. Abrazos.

    ResponderEliminar
  10. Hola, Mi querida Mag!!!!!: Tu texto destila mucha ternura fresca e inocente de la infancia y la fotografía que lo acompaña es muy buena. Por fin puede regresar, después de estos meses en los que he pasado por mucho. VI que estuviste muy activa convocando pero no llegué nunca a poder participar, espero, ahora que estoy más tranquila, no perderme tu próximo anfitrionazgo. Besos enorme, enorme, enormísimo y abrazo muy fuerte.





    Hola, mi querida Mag:

    ResponderEliminar
  11. Maravillosa ofrenda a la inocencia… Mágica como esa bala que describes y que traspasa la piel; bellísimo, descriptivo y evocador…
    He viajado a la niñez a través de tus letras...

    Un placer, preciosa.
    Bsoss enormes, y feliz tarde 💙

    ResponderEliminar
  12. Una evocación maravillosa de esa etapa de la vida en la que nos formamos para ser lo que somos. Afortunados quienes la hemos vivido llena de amor y libertades. Un fuerte abrazo

    ResponderEliminar
  13. Apenas tengo recuerdos de mi infancia... creo que debería haberte contratado para escribirla y no olvidarla.

    ResponderEliminar
  14. Leyendo tu escrito se transporta uno directamente a la niñez. Con esas "rodillas con las cruces de los juegos" y esos "pasos inseguros de la hermana mayor". Preciosos flashes de esa niñez que has sabido transmitir tan fiel y bonito, que es como volver a revivirlo! Un abrazo!

    ResponderEliminar
  15. Me transportaste a mi infancia, me encantó leerte, los juegos infantiles, la falta de temores, proteger al hermano menor, realmente me vi reflejada allí hace muchos, muchos años ya.
    Felicitaciones, un abrazo PATRICIA F.

    ResponderEliminar
  16. la infancia marca mucho. cuando recordamos la manera de ver las cosas que teníamos de niños, en algunos aspectos nos puede parecer ingenua, pero en otros aspectos muy acertada. casi visionaria. :)
    muy bello relato. besos!! :*

    ResponderEliminar
  17. Real y bonito como la has descrito y que al menos yo me encontré reflejado en ese mundo infantil en el que disfrutábamos de la inocencia.

    ResponderEliminar
  18. La vida es una, lo importante es no olvidar, cuando olvidamos tendemos a echar de menos esos años... pero el tiempo , que es solo una ilusion, nos arrastra y creemos que lo de antes siempre fue mejor. No todos cuentan la misma historia, hay otros que prefieren olvidar

    ResponderEliminar
  19. Luego vino el sabor de la manzana, y la disfrute, y hasta el dia de hoy, las sigo comiendo como si fuera mi único alimento.

    ResponderEliminar
  20. la niñez es la iniciación a la vida, unos paso color de esperanza nada puede pasarnos no medimos riesgos que con el tiempo seran nbuestras limitaciones Un abrazo

    ResponderEliminar
  21. Un relato potente, con ese final en el que comparas la niñez como una bala... ¿perdida, encontrada? O quizás que nos deja una cicatriz en el alma y se enquista en nuestro cuerpo conforme crecemos.
    Me encantó <3
    Otro besazo, Mag

    ResponderEliminar
  22. Un viaje a la niñez es satisfacción garantizada
    Abrazo

    ResponderEliminar

Sueña porque soñar es vivir y vivir es sentir...