Mis letras, mis palabras, mis frases, mis sentimientos

Todo cuanto plasmo, aún sin dejar de ser de mí, de mi marca, te pertenecen en pensamiento desde este instante en que tú me lees

© ɱağ

Azul deMağdalia Mağade Qamar

Desde 2014

Y cierro los ojos para abrir mi ánima

27 de julio de 2018

Dulce... (mente)


Robin Isely

... se cuela orgulloso entre las ánforas del pensamiento como un Señor de la noche entre las nubes oscuras, como pequeños crepúsculos que liberan Su Manto sobre la sutileza de la carne. Y derrama el conjugar de Su Verbo cual oráculo de los dioses, rindiendo orgullo a la pleitesía de quien Le ora y reposa mansamente su carnalidad en la Cuna de Su Pecho: mar mecido de calma y cura.

Es al cauce del anochecer cuando abre Su Hechura y enseña Sus Fauces. Se alimenta de lo Suyo. Vierte, desde las yemas de Sus Dedos, silencios que crepitan sobre un aterciopelado tegumento, piel de Su Semilla, de su Creación; como lágrimas de cera, recitando versos que la enervan tan allá de su fruto, despuntando cismas que devoran los instintos. Su Aliento es bálsamo para el alma de quien Le revela su Esencia.

Robin Isely

Y ahí, entre la oscuridad que desvela Su Dicha, demora el tiempo y hace Verdad su Doma sobre los peldaños de la Entrega de aquella quien, rendida en Voluntad, la ofrece como amparo de su Ventura.

Y se hace Hombre.
Y la hace Hembra... entregada.

Francesco Sambo


¡¡Feliz cumpleaños, Dulce!!

26 de julio de 2018

Desdémona...

Me siento como Desdémona en las manos de Otelo, perdida por un pecado no cometido, abrazada a un destino enclavado en el sinsentido de sus culpas, las que clama postrado y maldiciendo a los infiernos, orando a los cielos de su Señor, expiando su ruindad, suplicando la ignominia. 

Ataviada con las mentiras de otros, mi corona pesa en la lucha de la dignidad contra la andrómina y el escarnio. Lúgubres son los sinos de esos que se escudan en falacias, falacias vestidas de sonrisas cruzadas y miradas bajas tapizadas de altivez sórdida. 

No son oscuros mis pensamientos más allá de las palabras que me definen, de los hechos que me consagran. Son felinas las intenciones de quien se proclama sabio sin saber nada y viles las sentencias de los que callan o ignoran adrede. 

Hoy esgrimo el veneno de mis falanges como sierpes escarmentadas, revividas en esperanza, en un camino de salvación, redimidas las vergüenzas y los lamentos, empuñadas y blandidas las esencias. Hoy me niego a los estigmas de sangre y me yergo sobre las heridas cerradas, campos de batallas adquiridas y pendidas. Hoy… soy como Desdémona desnuda en la boca de Casio… Inmortal en los tiempos, en los hados y en las luces y sombras. 

Agnieszka Osipa

Al principio la escuchaba. Ahora solo puedo observarla. Repite palabra a palabra como una letanía, sin variar una letra, perdidos ya el ritmo y la puesta en escena, ajena a su propia locura, mirándose en un espejo sin reflejo: su único público. Desdémona se ha hecho con ella y la castiga día a día para no ser olvidada. La enclaustra en una máscara y le hace ver su verdad.
Lamentablemente, su teatro es sesión continua. Cada día, desde que despuntan sus ojos hasta que anochecen.



Este relato pertenece a la propuesta
La soledad del enfermo mental
que Inma dispone desde su blog Moli del canyer
y donde podéis ver otras historias.

19 de julio de 2018

Allahumma...

Mi vida ha pasado por muchos estadios y en uno de esos, reminiscencias ancestrales se les puede llamar y ya os he hablado de ellas a lo largo de todos estos años, aparecieron ante mí, cuestión del destino o de un recíproco pisar huellas, diferentes estímulos que hice propios (o ya lo eran y solo debía rememorarlos). Acontecimientos y circunstancias, hechos que me llevaron de forma natural a querer saber más, como un algo interno que precisaba palparse de nuevo. 
Una llamada del alma rebautizándose. 
El viento, las arenas, el silencio, ciertos sonidos, ciertas pronunciaciones... costumbres, vivencias guardadas en alguna parte de mi "yo" menos carnal... que no son mías por nacimiento y, en cambo, asiento y entiendo y que no dejaban ni dejan de sorprenderme,  más cuando, sin darme cuenta, las he mostrado ante quienes se suponen deberían saberlas mejor que yo misma de un modo muy natural, como si formaran parte intrínseca de mí,  como si hubieran sido vividas de forma consciente, que vibran, que se reconocen y se reviven. Cosas que vienen de algún lado y que, de seguro, llevan a alguna parte.


No deseo extenderme más, de manera que os dejo esta música. Es un poco moderna pero tiene impresa todo lo que os he intentado explicar. He quitado la parte en inglés aunque clarifica todo pero he preferido conservar solo la árabe. Es la que más me gusta. Una parte en la que todo se vuelve halo y es como un recogimiento a los sentidos.
El sonido de las voces en diferentes escalas,e las panderetas... Es un mantra, una oración...
Solo es mi perspectiva pero os invito a conocerla.
Dura muy poquito. Un par de minutos.

Allahumma salli 'ala 
Sayyidina 
Muhammadin an-Nabiyyi al-ummiyyi Wa 'ala alihi wa sahbihi wa sallim
(Suplicación)



 nos invita a hablar de ese misterioso lenguaje de la Música
Ahí podéis hallar otros idiomas y otros sentires.


12 de julio de 2018

Aʐul de ɱağdalia | ɱağade Qaɱar


He pasado por varios alias. Ciertamente, todos ellos tenían la misma esencia pero han ido evolucionando en función de la censura (pérdidas de nick) y de mi propio crecimiento. Comencé con Puramente Infiel, seudónimo para mi blog erótico del Pecado. Tampoco sabía muy bien dónde iba a llegar y pensé que era lógico para el argumento inicial.

Y, en otras redes acabé sucumbiendo al Azul, un color que tiene cierto misticismo y, en concordancia, incorporé Mag, bien como Magdalia o bien como Magade, para que no perdiera el principio de reminiscencia: Mag. Nombre con el que ya me reconocéis. 

No concibo más Magdala que Magdalena así que le di una variante. Los que me conocen bien saben de la impronta de esta mujer en mí, dentro y fuera del margen religioso.  Aʐul de ɱağdalia  reúne en sí mismo todo lo que fluye desde mis adentros.
Magade Qamar (como consecuencia de diferentes vicisitudesno es más que la luna. Un símbolo místico y femenino, enraizado con la hechicería, el misterio… lo oculto… el deseo y la pasión, y con el fluir de la vida. No podía dejar de reflejarlo como siempre lo he hecho. Es árabe y es el nombre genérico porque, luego, cada fase tiene su propia denominación. ¿Por qué en árabe? Todo tiene un porqué. Sencillamente, evocación ancestral. 

Magade (independientemente de las florituras que le añada). Pensé que lo inventaba. Ingenua fui aunque era posible su existencia en algún idioma raro. Para mí era un simple recordatorio de Maga, hechicera, mística… de la luna… de Qamar: Maga de Qamar. Más tarde, cosas del azar, o del destino, descubrí que en un dialecto árabe, unido con Qamar, viene a ser el nombre que se le da al aro que la luna tiene justo antes de llover. ¿Cómo podría ser de otra forma? La luna, el hechizo y embrujo (de la carne y del alma) y la lluvia (el agua en sí). Tres claves, junto al Viento, fundamentales de ese halo que reflejo en todos mis escritos y que son, evidentemente, rasgos de mi personalidad. 

No puedo decir mucho más. Simplemente, que elijo mis nombres de forma muy definida. Nada está predestinado al azar. Todo tiene un porqué. Por ello, no cabe decir que nos escondemos tras un alias o un avatar. En muchas ocasiones, no es más que mostrar algo que vive en nosotros y que solo unos pocos pueden reconocer.



Mujer Virtual desde su blog  "De Raíces y Alas",
 nos invita a hablar de nuestro nick. 
Ahí podéis conocer curiosidades acerca de otros avatares.

5 de julio de 2018

Silencio vivo...

Miro el silencio que tiembla entre mis párpados como hojas de árbol seco sepultado a un lado del camino. Y mis manos, temblorosas en la quietud de esa venidera muerte, se visten de dama oscura anclada en el cruce de mi pecho. 

Regurgitan en mi garganta cien pájaros heridos, de alas batidas entre barros y rocíos, entre escarchas rojas y breas de camino, con sus picos amarillos y hollín, con sus plumas de acuarelas turbias como enjambres de avispas. 

Y rompo, al final de este siniestro margen, las palabras que no derivan como barcos en plena tormenta, al libre albedrío del viento y del agua de mar. 

Y respiro... 
profundamente... 

Regia. 
Y muero en esta vida eterna.