Me vistió del mismo modo que se desnudan las hojas en otoño:
de tiempo y de viento,
y de un halo de seda blanca tan albino como la luna.
Me cubrió del deseo proclamado en las junturas de sus dedos:
de piel y alma;
me abrigó al amparo de un pañuelo,
brocados al galope de sus labios...
Y así, en el cruce de lienzos,
mi carne se hizo mariposa en la calma de sus manos...
VI Concurso de microrrelatos eróticos "Sensaciones y sentidos". Noviembre 2019.

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Sueña porque soñar es vivir y vivir es sentir...