El erotismo sin transgresión no existe.
Ambos
se quedan inmóviles, tendidos en el
suelo, como cubiertos por un manto de ternura.
Se
miran con amor pero sin excitación.
Dalmiro Sáenz
En el telar de mi ser, entrelazo las letras que brotan de mi alma,
tejidos de emociones que danzan sobre este lienzo negro que, ante tus ojos, se ilumina.
Aquí confluyen los latidos y los desvelos de otras horas ajenas al dogma,
donde cada palabra es un puente y un testigo de este vínculo,
donde deseo que el tiempo se detenga y la eternidad se haga presente.