Mis letras, mis palabras, mis frases, mis sentimientos

Todo cuanto plasmo, aún sin dejar de ser de mí, de mi marca, te pertenecen en pensamiento desde este instante en que tú me lees

© ɱağ

Azul deMağdalia Mağade Qamar

Desde 2014

Y cierro los ojos para abrir mi ánima

11 de abril de 2021

Covocatoria "Un Jueves, Un Relato"...


Anacronías
Recursos literarios
[15 de abril de 2021]


Esta semana no tengo mucho tiempo para pensar así que me voy a lo fácil —o eso espero—. Hemos escrito muchas veces sin darnos verdadera cuenta de las figuras o recursos literarios que empleamos pero, en esta ocasión, me gustaría que fuéramos conscientes de ello. 
Se me ha ocurrido que hagamos una breve historia —unas 350 palabras a ser posible— utilizando el tiempo presente con reminiscencias pasadas, es decir, utilizando la analepsis o flashback, —no confundir con el racconto— o bien, con una supuesta realidad futura, lo que sería la prolepsis o flashforwardno confundirnos, tampoco, con la premonición, que sería como el racconto pero hacia adelante
En cualquier caso, es un cambio repentino y breve de la temporalidad con regresión al presente.

Os dejo este apunte para que veáis más clara la explicación si lo consideráis necesario y picando en las palabras claves marcadas en el párrafo anterior también tenéis ejemplos. Pero, mis queridos escritores, no creo que os haga falta.


Como siempre, espero que os agrade y eso haga que participéis. 
Ya sabéis, tenemos tiempo hasta el miércoles a media noche —cualquier hora para los impacientes— pero no podré enlazaros hasta el jueves. Os aviso para que nos os preocupéis que estar, estaréis.
La imagen que decidáis para ilustrar vuestro trabajo, bien elegida estará.

Muchísimas gracias a todos por vuestra atención y paciencia. 
Os espero con los brazos abiertos.
Sed felices.
Besos y abrazos.

Participantes

9 de abril de 2021

In pulso...

Un Jueves, Un Relato
Vejez

El tiempo se hace tiempo entre las comisuras de mi piel y arrastra desvelos que se hacen lisonja porque ya poco importa salvo la dicha de vivir. Arranco las hojas de un diario repleto de almas que ya vuelan en otro horizonte y subrayo en cursiva los acantilados de mis días en plenilunio. 

Silbo al mismo viento mientras se hace sortija en la lasitud de mis cabellos donde el rocío arrecia y afianza su galope. Y mis pensamientos, arrebolados en un momento, empiezan a descansar en la esencia de su calma viendo pasar la vida de paso en paso, vislumbrando, sobre el confín azul, ráfagas de gris y rosa porque aún me quedan latidos e impulso para subir los últimos peldaños de esta espiral que empieza y acaba en el sereno aleteo de mi alma.

Ata Kandó / Nederlands Fotomuseum


Este es mi aporte (135 palabras) para la convocatoria de Doroteadesde su blog "Lazos y raíces" donde, si deseáis, podéis leer otras historias.


4 de abril de 2021

Desesperanza...

Siempre había niebla pero me gustaba perderme entre ella, dejar que mis pasos discurriesen como sin sentido pero sí guiados hacia más allá de mi memoria. Atravesaba las praderas húmedas y me dejaba acariciar por las nubes que se colaban entre los poros de mi piel. El pensamiento retumbaba en mí como el silencio del ángel que perdía su mirada en un finito que podía alcanzar con las puntas de sus alas. Era mi alto en el camino. Lo contemplaba, comprendiéndolo, y en el piedra de sus ojos sentía ese vacío que abrazaba mi alma. Yo también bajaba la mirada y encontraba mis suspiros posarse sobre mi pecho. Mis dedos, como un alarido reminiscente, acariciaban el ébano de mi amor. Su ausencia era tan latente que las flores secas entre las páginas de mi diario habían perdido su color y borrado todas sus letras. ¿Qué más podía escribir si ya no me quedaban latidos que sostener? 

Atrás, al borde de mis talones, el rumor de las hojas caídas, el silbido de las ramas durmientes, la solemnidad de una casa tan llena de nada como de remembranzas que, como sueños rotos, se iban desdibujando. 

Posé mi mano sobre el aldabón. Estaba tan frío como la respuesta que había al otro lado de la puerta. Sentí el corazón escocerme, al aliento cortarme la garganta y el primer paso fue como el chirriar de una cancela. Entré en el abúlico espacio. Los espejos parecían afligirse ante mi figura. Me desvanecía entre el juego de sus falsos reflejos. Observé el final de la escalera, crucé las manos sobre mi vientre huero y dejé de hallar el milagro en su hueco. Ya no habría sol que atravesara los encajes de los parasoles de mis ilusiones difusas. 

Esperaba seguir escuchando el eco de mi voz a través de él… pero su voz era el largo ocaso que llevaba a la desesperanza. 

Fotografía: Katia Chausheva


«Hay un silencio donde no puede haber sonido. 
En la fría tumba, bajo el profundo, profundo mar».*
(*) Del soneto "Silencio" de Thomas Hood tomado para la película El piano, y pronunciado por la protagonista al final.


Este es mi aporte 
(315 palabras):
Una fantasía basada en El piano,  para la convocatoria de marzo, "Secuencias", que organiza Gin desde "Variétés" para "Paraíso de Letras" donde podéis ver  todas las participaciones. 
Gracias, Gin