Mis letras, mis palabras, mis frases, mis sentimientos

Todo cuanto plasmo, aún sin dejar de ser de mí, de mi marca, te pertenecen en pensamiento desde este instante en que tú me lees

© ɱağ

Azul deMağdalia Mağade Qamar

Desde 2014

Y cierro los ojos para abrir mi ánima

28 de diciembre de 2018

Rapunzel...

Y subió el Príncipe con su traje hecho a medida y su camisa impoluta, con esa sonrisa que le hacía parecer vencedor de su conquista. Asomó por la puerta y vio a la princesa de rubios cabellos enredada entre las cuerdas de su uso, con una sonrisa pícara.  Iba a visitarla cada noche para evitar encontrarse con Gothel, quien había tomado a Rapunzel como protegida después de llegar a un acuerdo el padre. 
Inocente ella creció bajo su amparo en lo alto de una torre, siendo instruida en amplios conocimientos que harían de ella una estupenda pupila.  No estaba ajena a ninguno de sus secretos y con el tiempo había superado casi a su mentora. Le había enseñado que las apariencias engañan y que debía deleitare de la presencia del príncipe así como de sus encantos. Aprendió con él otro tipo de libertad, a veces entre la pared circular de la torre; otras, al aire libre, a de la naturaleza y de todas sus posibilidades. Él fue moldeándola en un mundo que para ella era casi desconocido. No obstante sabía más de lo que decía saber y aprendía más rápido de lo que parecía.

Le volvía loco aquella larga cabellera, fuera recogida en una trenza o suelta. Era un motivo de pensamiento. Un antojo para su mente. Prendía de ella como si fuera el ramal de una hermosa yegua con la que cabalgaba sobre un infinito de sensaciones, de deseos, de conciencia... llevándola hasta el límite de su resistencia, hasta ese momento donde casi perdía conciencia de la realidad.

Gothel observaba satisfecha desde un habitáculo lateral. Se sentía orgullosa de su pupila y esperaba el momento justo en que esta se abriera y tomará el mando de su instinto hasta ese momento controlado. Había sido educada y preparada para tomar las riendas de su vida, de su esencia... y ante el Príncipe,  de quien había asimilado ciertas herramientas, ciertas dotes, emergió como una ola, sorprendiéndolo, dejando tan a sus pies que se tuvo que rendir. Y si un día, él había bebido de sus lágrimas, ahora era ella la que se embebía de las de él, sintiéndose tan Reina que él no tuvo más que darle las gracias.





 Este relato pertenece a la convocatoria de esta semana propuesta por Dorotea sobre un cuento tradicional con un final distinto.
En su blog puedes repasar otros cuentos y otros finales.


23 de diciembre de 2018

Cierre convocatoria...

Llegamos al final una vez más. Me siento muy satisfecha de todas las historias y orgullosa de vuestra participación. Ahora solo cabe esperar a la nueva iniciativa y que la imaginación y la creatividad nos sigan llegando como agua de mayo para crear nuevas historias que, en este  caso, vendrá de la mano de Dorotea.

Muchísimas gracias a todos por participar, por hacerme este viaje más cómodo y por dejarme disfrutar de vuestras letras. Agradezco mucho que paséis por los blogs de los compañeros y hayáis dejado algún comentario o saludo. Eso es muy importante aunque sé que disponemos de poco tiempo, más en estas fechas.



La gratitud es un acto que nos ennoblece 
y es lo que me cabe reafirmar, sentir y dar
por estar a ese otro lado de la pantalla,
por ser vosotros, vosotras, simplemente,
sin dobleces,
con la esencia a flor de piel,
brotando hacia adentro
desde cada palpito del corazón...
hacia el alma.

Feliz Navidad
y

Próspero Año Nuevo 2019

20 de diciembre de 2018

Abiah de Bayethlehem...

La historia jamás contada




Aconteció en Jerusalén por Pascua, después de regresar del Templo. Mi hermano habló ahí. Yo leí el Shemá.
Sentaros aquí, hijos míos, a mi lado. He de contaros algo.
La voz de mi madre, siempre eterna en mí, era tan dulce como su mirada. Nos sentamos frente a ella, bajo la sombra del olivo del patio. Su sola mirada nos llenaba de amor.
Os voy hablar de cómo supe que iba a traeros al mundo y de por qué solo te esperaban a ti, hijo mío, y tu hermana fue el ángel que voló sobre tus alas. La noche antes de que nacierais tuve un sueño. Ante mí, una luz que no se parece a ninguna otra que haya vuelto a ver, me habló con serenidad y su voz transmitía mucho amor:
mañana parirás a tu hijo: Ieshúa, aquel al que llamarán Elegido. Así es la voluntad de tu Señor. Y también ha querido que paras a tu hija. Tu hijo será el pilar de tu vida pero ella, a la que bautizarás como Abiah, pues Dios es su Padre, será la fuerza que lo sostenga y, de su hermano, será la luz de su sombra. Enseña a tu hijo a escucharla pues ella es maestra de la sabiduría y la verdad. Su verbo será la Palabra de su Padre de la cual tu hijo tendrá el don para transmitirla.
Dios quiso que tú te llamaras Ieshúa, y en ti está el corazón del mundo al que debes salvar. Confía y todo será dado. Abiah, tú has de estar con tu hermano. Has de ser su bastón y su luz en medio de la oscuridad, y confía también pues el peso sobre tus hombros es tan grande como el de Ieshúa
Llamó a mi prima Tabitah y de sus manos tomó unos pergaminos:
Me los entregó una Sabía, llena de luz, cuyos pies parecían no tocar el suelo y sus ropas se movían como si fueran sacudidas por suaves vientos. Era un ser tan hermoso que su belleza dañaba a los ojos. 

Me dijo que descifrarías su secreto y comprenderías su significado. Te los entrego, hija mía. 
No están escritos en lengua conocida pero su significado se abre ante mis ojos. Sigo descubriendo la voz de los hijos de la luz.
Este fue el sueño de mi madre, María. Y yo soy su hija, a la que llaman Abiah de Bayethlehem.
                     
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Las dos científicas se miraron. Estaban emocionadas. Muchos años descifrando reliquias, rescatando fragmentos mordidos por las hormigas del desierto, someterlos a diferentes pruebas y análisis de datacion... hasta lograr hilvanar un esquema que, de ser verdad, llevaría a muchas preguntas o a permanecer en el ostracismo más profundo. 

—¿Por qué no aparece este nombre en ningún sitio? Solo está en todos estos escritos... 
—No lo sé pero, tal vez, tengamos las respuestas en todo lo que nos queda por descifrar. 
—Nos va a llevar toda la vida... 
—¿Recuerdas aquel osario que descubrimos con el profesor Meyer en "Bayethlehem"? Hicimos un estudio sobre ello. Déjame mirar los archivos... Mira lo que pone: "Hija de María, hermana de Ieshúa. Y está en arameo, pero, ahora mira este otro lado... ¿Recuerdas el sinfín de preguntas que nos surgieron? Nos llamó la atención que no apareciera el nombre del padre y la perfección con que está grabada esta parte —indicó—. No logramos descifrar qué ponía... Tal vez acabamos de descubrirlo... Observa cómo está escrita la primera letra en su nombre —señaló con el dedo sobre el cristal que protegía el documento original—, y la última... Y ahora mira aquí —dijo, marcando con el lápiz sobre la pantalla—. Son las mismas letras aunque las centrales no las reconocemos. Y ella inserta palabras de este idioma desconocido en todos los textos que hemos hallado hasta ahora.
—¿Cómo no lo hemos visto antes? ¿Quieres decir que este es el osario de Abiah, la hija de Dios, que en realidad existe, y que lo que aquí está grabado de manera sumamente perfecta puede ser precisamente eso? —La otra científica se encogió de hombros—. Me pregunto si lograremos descubrir ese idioma oculto... y todo lo que nos queda por saber... —apuntó, sabiendo la cantidad de documentos indescifrables que todavía quedaban pendientes. 
 —Esto es perfecto para los teóricos de los "antiguos astronautas" —sonrió.



Esta es mi aportación al reto de esta semana.
Picando la imagen superior podéis ir a la convocatoria 
donde también aparecen los enlaces a los textos de otros colaboradores.

16 de diciembre de 2018

Convocatoria Reto del Jueves

La Historia siempre contada
[20 de diciembre de 2018] 

Estamos a un tiro de piedra de entrar en Navidad, así que se me ha ocurrido que nos cojamos un hatillo e iniciemos un viaje al pasado. Independientemente de ser creyentes o no, de que la historia que nos ha llegado a través de los siglos sea real o no, o los datos sean correctos o tengan su libre albedrío, de algún modo, a todos nos toca un poco.

Nos situaremos en alguno de los días y/o horas anteriores y/o posteriores, respectivamente, al "Momento J", al nacimiento de Jesús, incluso en este si es nuestro deseo.
Seremos un miembro de la comunidad, un peregrino en el camino, parte integrante de una de las familias que van hacia Belén; incluso podemos ser José o María por un día, o el mismísimo Jesús (la imaginación no tiene límites y todo es posible) o un Rey Mago así como cualquier otro personaje, referenciado o no históricamente, que pudiera tener fuentes fidedignas sobre el acontecimiento.
Como narradores podemos ser actores ajenos o no al hecho, pero sí seremos conscientes del rumor o de los sujetos principales y deberemos reflejarlos de algún modo para que nuestra historia sea considerada un manuscrito apócrífo, o un texto de autor real o un protoevangelio que alguien descubrirá en algún momento del futuro; o, al menos, un texto digno de ser tenido en cuenta.  Os recuerdo que datos que ahora tomamos como normales salieron de textos así.
La originalidad no está en la historia en sí, sino en todo lo que la rodea. Todo está en nuestra capacidad de imaginar o de matizar.

Representación de la antigua Betania | De la red.
Bien podría ser Belén, Nazaret o cualquier pueblecito de la época.


Espero que la iniciativa no os resulte demasiado complicada y sí de vuestro agrado para animaros a participar y acompañarme en el camino como en otras ocasiones. Sé que son fechas complicadas en las que disponemos de menos tiempo y de mayores compromisos, por lo que veo adecuado que podáis subir los vínculos a vuestros blogs a lo largo de toda la semana, para enlazaros aquí mismo. El domingo pondré una nota comunicando el nombre de la persona que coordine la dinámica del próximo jueves y daré por concluida mi gestión hasta una nueva ocasión.

Gracias de antemano por vuestra colaboración.


Nuestras Aportaciones

  1. Campirela
  2. Javier
  3. YessyKan
  4. Albada
  5. Neo
  6. Mag
  7. Ame
  8. Dafne Sinedie




14 de diciembre de 2018

La llamada...


El móvil vibró sobre la mesita de noche.

—Tienes que hacerlo por mí. Estoy desesperada… 
—Pero, ¿tú crees que eso es normal y lógico? Me parece una auténtica estupidez. Me pides que camele a tu chico… ¡pero si es mi amigo! Si le digo de quedar no tengas la menor duda de que va a aceptar; y si tonteo… me va a decir que estoy tonta y que me dé tres vueltas. 
—Estoy segura de que me engaña… 
—¿Y quieres salir de dudas poniendo en juego la relación entre los tres? ¿Crees que me voy a ofrecer a ese juego? Estás muy equivocada, Bea. ¿Pretendes que lo incite, lo caliente… y diga sí y así tú le plantas cara? ¿En qué lugar quedo yo? 
—A mí me lo niega y negará... y estoy segura… de que miente.
—No puedo aceptar ser cómplice de semejante tontería, la verdad. 
—Por favor… Somos amigas. 
—Los tres somos amigos… Este juego no me gusta. No puedo participar, lo siento. 
—Yo te he ayudado con tus líos… ¿o te gustaría que Pablo supiera de tus jueguecitos? —dijo Bea pareciendo compungida al tiempo que altanera. 
—¿Me estás amenazando? ¿Ese es el as que guardas en la manga? ¿Me estás chantajeando? —Myriam se puso seria—. No te lo voy a permitir. 
—Debes comprender… 
—¡No! Quien debe serenarse y meditar eres tú. Mira, ahora no es buen momento. Ya hablaremos… —Y colgó. 

Se produjo un silencio en el que Myriam respiró profundamente. Levantó la vista y observó a Pablo que le animó a contar con un gesto. 

—Bea… quiere contarte todos nuestros jueguecitos… —explicó con media sonrisa, mirando a su pareja. Prosiguió dirigiendo la mirada a su amigo —y quiere, también, que te camele para confirmar que la engañas. 
—Ya hablaré con ella y nada que no arreglen un par de nalgadas… —Le guiñó un ojo—. Ahora soy todo tuyo, mi reina —aseguró insinuante mientras, en un susurro, su boca resbalaba por el cuello femenino. 
—Y tú… toda mía, princesa —ronroneó su pareja, al tiempo que su mano se perdía entre los muslos de la chica y su boca se abría para acoger el vértice sonrosado que palpitaba erecto como una provocación sobre el pecho.



Podéis ver más textos sobre el tema "la llamada" en el blog de todos los autores que vamos participando, Lovely Blogers, de acuerdo al proyecto de Gin, "Paraíso de Letras"