Mis letras, mis palabras, mis frases, mis sentimientos

Todo cuanto plasmo, aún sin dejar de ser de mí, de mi marca, te pertenecen en pensamiento desde este instante en que tú me lees

© ɱağ

Azul deMağdalia Mağade Qamar

Desde 2014

Y cierro los ojos para abrir mi ánima

2 de mayo de 2018

La eternidad no tiene fecha de caducidad...



Fotografía propiedad de Neogeminis

Sonaban las campanas a la hora del ángelus.

- Maralla, hemos de irnos.

Dejé la vela con la que había prendido otra. Alcé mi mirada a lo alto. Respiré hondo, crucé mis brazos en aspa sobre mi pecho, abriendo bien las manos. Unos segundos más. Le miré, sonreí y tomé su mano para salir de ahí. La ciudad hervía en un ir y venir de personas. Cruzamos la plaza de San Marcos y nos perdimos por una de las callejuelas... Eché la vista atrás. Han pasado tantos días como lunas, tantos años como eclipses, tantos siglos como he acabado cumpliendo, tantos como milenios se han ido formando. He perdido la cuenta a estas alturas desde que, en medio del páramo, entré en la capilla aunque en realidad no estaba consagrada a ningún dios ni diosa ni virgen ni santa o santo, pero los años habían hecho que la gente hubiera pasado de la curiosidad a la maldición Unos decían que era obra del demonio. Otros, un milagro de Dios. 


La tormenta había estallado de pronto. El cielo se caía a trozos y el viento parecía una lengua del peor de los dioses vociferando o escupiendo improperios.  Todo mi cuerpo era un témpano de carne helada, entelerida tal vez también por el miedo, y en mi mente no cabía un solo pensamiento.

Los rayos dejaban verse a través de las cuatro aberturas, largas y estrechas, que se distribuían en el círculo que formaba la pared. Sobre ellas, una curiosa señal que he visto a lo largo de mi vida en excepcionales ocasiones, camuflada entre lo evidente, pasando inadvertida.

En medio de aquellas ráfagas de luz, apareció la figura. Noté el peso de su mano sobre mi hombro. Me atemperé y todo el miedo que entumecía mi cuerpo y mi alma, desapareció de repente. El sonido de su voz, profunda, rasgada y venida como del fondo de los avernos, tuvo la magia de convertirse también en un bálsamo. Su mirada de fuego me sumió en un estado que no podría, aún hoy, definir.

- Sabía que consumarías tu palabra y vendrías. He pasado por un infierno hasta encontrarte... Ahora tú disfrutarás de toda la eternidad.... Sé que estás lista. Nada a partir de ahora va a ser igual pero estaré a tu lado... siempre... -aseguró. Y ha cumplido.

Tomó mi rostro entre sus manos. Me pidió que cerrara los ojos y, efectivamente, ya nada ha sido como antes después de su beso en mi frente, de su beso en mi boca.
Jamás.

Escuché un sonido de campanas mientras notaba que mi alma se unía a otra, y descubrí que la eternidad no tiene fecha de caducidad.


Relato perteneciente a la propuesta presentada por Neogéminis
desde su blog del mismo nombre y donde podéis leer otros textos

22 comentarios:

  1. Que relato tan intenso, tan mítico.
    Me parece un detalle clave que la revelación, ese encuentro, fue afuera. Anunciado por el poder de la naturaleza.
    Besos con admiración

    ResponderEliminar
  2. Concuerdo con Demiurgo, nos dejas un relato muy intenso surgido de de ese mundo de oscuridades y misterio que tanto suele atraer. Te agradezco que hayas decidido sumarte a mi propuesta.bun fuerte abrazo 😊

    ResponderEliminar
  3. Cuantas veces he oído que a la muerte de alguien la naturaleza acude con una tormenta, acudió tambien a la muerte de Cristo, se hizo la noche y la negrura asustó. Un buen relato sin sosiego, sin comas, lo he leído tan ensimismada que si las había no las he visto. Saltibrincos

    ResponderEliminar
  4. Un relato potente, que siento lleno de oscuridad más allá de las velas. Una comunión entre dos seres, un alma que se entrega sin resistencia a la eternidad prometida.
    Me encantó. Un beso.

    ResponderEliminar
  5. Oscuro y bellamente descriptivo… Un halo de misterio que te envuelve…

    Un género que me gusta leer (te)

    Bsoss, y feliz noche, querida Mag 😘

    ResponderEliminar
  6. El relato nos has llevado a tiempos remotos donde el cielo y el infierno a veces se confunden , hay oscuridad y secretos al tiempo que algo en él nos hace pensar que ahí fuera que a todos nos atrae y miedo nos da ..
    Un intenso y bonito relato .
    Un abrazo y feliz semana.

    ResponderEliminar
  7. Sabes impregnar de misterio tus textos cuando así se requiere y este relato no es la excepción. Una experiencia mística como la misma eternidad.

    Beso dulce Mi Estimada Magda.

    ResponderEliminar
  8. Me encanta ese toque de misterio y oscuridad en tus letras , un sin fin de latidos que llegan , con las fotografías ...
    Muy bello Mag

    Besitos enormes

    ResponderEliminar
  9. Un relato impactante el tuyo, con un halo de misterio
    que en esa tormenta, me atrapó.

    Un saludo, Mag

    ResponderEliminar
  10. La cita que tenemos y da fin a nuestra vida, al parecer también nos da la eternidad, ya sea dentro de la luz o la obscuridad, (o que hayamos alimentado).
    Misterio y muy buen relato, abrazos

    ResponderEliminar
  11. Preciosa esa unión de dos almas por un beso.

    Me encanta el misterio, y el ambiente lúgubre de los truenos...

    Muchos besos.

    ResponderEliminar
  12. Reverencial, mi querida Mag. Ha sido como si estuviera pisando ese templo y ante ti... prender las velas y sentir la presencia ... la voz.

    Mi más sincera admiración.

    Mil besitos para tu tarde, bonita ♥

    ResponderEliminar
  13. Un interesante relato, lleno de matices.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  14. Es verdad que la eternidad no tiene fecha de caducidad.

    Precioso relato misterioso y místico.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  15. "La eternidad no tiene fecha de caducidad"...
    Un relato misterioso, como de brujas, o al menos así me lo imaginé yo; seres con poderes sobrenaturales, y ese beso que parecía absorber el alma *__*
    Una genial aportación.
    ¡Besos jueveros!

    ResponderEliminar
  16. Intenso y a la vez bello, se lee sin pestañear, realmente me ha encantado, besos.

    ResponderEliminar
  17. Es interesante lo que sugiere el relato, ha pasado por un infierno (vida) para encontrar al fin la muerte, que abre la puerta hacia la eternidad que promete ser disfrutada...
    Es intenso Mag y te tiene con el aliento contenido de principio a fin
    Abrazo

    ResponderEliminar
  18. Un relato que se disfruta de tirón, sin tregua como esa vida y ese encuentro con el más allá.
    Besos.

    ResponderEliminar
  19. Millones de gracias, sinceramente, por vuestras palabras y porque os halláis sentido a gusto leyendo este relato donde las promesas se cumplen y donde el destino está marcado de alguna forma.
    Alguien llegó desde lo más profundo de la oscuridad, atravesando un duro camino, desde el mismísimo invierno, para hallar algo de luz junto a alguien que se ha ofrecido con el alma.

    Besos muy grandes.

    ResponderEliminar
  20. Es un relato precioso, mi querida Mag, lleno de misticismo
    Besos

    ResponderEliminar
  21. If words have soul... I think this is it!
    Cheers

    ResponderEliminar

Sueña porque soñar es vivir y vivir es sentir...