En el telar de mi ser, entrelazo las letras que brotan de mi alma, tejidos de sentimientos y emociones que danzan sobre este lienzo negro que mi pluma transfigura. Anhelo que cada palabra, cada trazo, trascienda y se convierta en eco en tu ser para fundirte en el velo mágico de mi memoria. Que mis versos sean puentes que nos unan en un abrazo sólido, y que mi tinta sea un testigo del vínculo que florezca entre tú y yo. En cada línea trazada, en cada verso susurrado, te escribo con el alma para que en el tapiz de nuestras historias encuentres el eco vibrante de mi ser y la esencia de este nuestro encuentro. Que mis letras sean hilos de un lazo indisoluble entre tú y yo, donde el tiempo se detenga y la eternidad se haga presente. En cada palabra entrelazada, en cada estrofa compartida, tejamos juntos la trama de un sentimiento duradero, donde nuestras almas se encuentren en todos los rincones de esta bella historia.

13 de septiembre de 2014

Delirios de Pasión...


De sus labios brotó vehemente el delirio de pasión.
Al rozar los míos cuales deseosos se apoyaron lujuriosos;
nos sumimos en un abismo desenfrenado y loco.
Mis manos acariciaron el blancor de sus pechos
que en tonos rojizos clamaron por mi lengua;
y en ese erotismo sensual e inquieto
recorrí ansioso el universo sexual.
Fue en el ocaso cuando jadeamos exhaustos,
al alcanzar la exaltación de un bello orgasmo.


Fabián Irusta

Argentina

6 de septiembre de 2014

Lilith santificada...

Nuestro amor fue al revés.
Yo venía de vuelta y tú empezabas.
Yo me había cansado ya y tú, aún no sabías.
Cuando ya no creía nada fue cuando tú, -increíble-, apareciste.
Con las cenizas de mi última eternidad solitaria un demiurgo amable volvió a fabricarme.
Entonces decidimos que ya estaba bien de andar comiendo manzanas.
Y nos desnudamos
y esa serpiente que era yo,
se deslizó por tu cuerpo
y se reconcilió con Dios.

Marjiatta Gottopo




3 de septiembre de 2014

Tú y yo...


 y yo ya no lloraremos más,
al menos de dolor o de rabia.
Si hemos de llorar que sea de alegría,
de la necesidad de estar más juntos aún...
Tú y yo,
sólo uno;
bajo la luz de la luna;
esa que nos mira con sus impresionantes 
ojos llenos de luz,
esa que nos viste de rocío tardío...

Tú y yo,
sólo uno;
entregados entre  brisas de mar
y serpentinas de arena...
Y así, como  las olas del mar se pierden en la orilla,
tus caricias se perderán con las mías...
Y así, como vimos amanecer, anochecerá...
Y como no hay pociones para el amor
haremos cada  día magia en aquelarre.
Y que surjan más estrellas del cielo
que el viento las empuje hacia  los mares,
que la luna las ponga en su vestido
y las remate con sueños...
Que mis sueños son estrellas
y mis estrellas, pestañas
que mis ojos son luna
y la luna, tu cielo...
Tú y yo,
solo uno.