En el telar de mi ser, entrelazo las letras que brotan de mi alma, tejidos de sentimientos y emociones que danzan sobre este lienzo negro que mi pluma transfigura. Anhelo que cada palabra, cada trazo, trascienda y se convierta en eco en tu ser para fundirte en el velo mágico de mi memoria. Que mis versos sean puentes que nos unan en un abrazo sólido, y que mi tinta sea un testigo del vínculo que florezca entre tú y yo. En cada línea trazada, en cada verso susurrado, te escribo con el alma para que en el tapiz de nuestras historias encuentres el eco vibrante de mi ser y la esencia de este nuestro encuentro. Que mis letras sean hilos de un lazo indisoluble entre tú y yo, donde el tiempo se detenga y la eternidad se haga presente. En cada palabra entrelazada, en cada estrofa compartida, tejamos juntos la trama de un sentimiento duradero, donde nuestras almas se encuentren en todos los rincones de esta bella historia.

9 de diciembre de 2015

Aquel día...

La fecha en la que nos conocimos no la recuerdo si tú no me la dices. Tampoco recuerdo la del día que nos besamos por primera vez pero sí recuerdo aquel día que lo cambió todo. 
Me enviaste el desayuno a casa, con globitos, un peluche y una nota. Exquisito.
Me regalaste tantas flores que hubiera podido montar una floristería: Calas, margaritas, rosas...
Me escribiste una carta de amor. Preciosa, por cierto. Me la he aprendido de memoria. Te quiero.
Me invitaste a cenar a aquel sitio tan bonito e hicimos el amor como locos aquella noche.

No podía ser más feliz. Me conformaba con que en ese momento, el mundo, el tiempo, todo, se detuviera. No había nadie más que tú. Nadie más que yo.
Despertar y que tú fueras a partir de ese momento lo primero que viera... Ya no tendría que mirar el móvil para ver tu sonrisa. Y los besos no serían sonoros a través de la línea para decirnos buenos días o buenas noches. Te tenía ahí, entre mis brazos, entre mis sueños hechos realidad…  Y no de alguna noche en otra.
Podía tocar tu piel, sentir tus besos, respirar tu aliento… Pronunciar tu nombre.
Y tú pronunciar el mío, burlándote, porque sigues diciendo que suena a orgasmo.
Sabíamos que queríamos pasar el resto de nuestra vida juntos.

Apenas había amanecido y la ciudad seguía despierta en su rutina de siempre. Yo puse la cafetera para tomarnos un café antes de que te marcharas. No tenías que ir a trabajar pero te reclamaron con urgencia. 
Las noticias se radiaban de fondo. Apenas hablábamos. Nos mirábamos. Nos abrazábamos. Me consolaste. Estábamos sobrecogidos pero me demostraste tu temple. 
Estuve cuarenta y ocho horas sin verte, sin apenas saber de ti... en medio de aquella locura.


Confirmé cuán importante eras para mí. Cuán importante sigues siendo en mi vida.
Y aquel día11 de marzo de 2014, nos comprometimos pero no solo entre nosotros, sino con la Vida.



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Desde su blog “Lazos y Raíces”, nuestra amiga Dorotea nos invita a hablar de aniversarios cruzados, es decir, acontecimientos importantes a nivel social que hayan coincidido con otros personales.

6 de diciembre de 2015

Pasión: Fuego y Mar...

En mi alma tengo el fuego que la tuya necesita,
intenso y vibrante como el más fiel de los vientos,
como el que te lleva mi nombre, como el que acaricia tu piel
y como el que eleva tus olas y embravece tu espuma.
quebrando los silencios que se hacen susurros,
y  al susurro le sigue mi beso, ese que te enaltece, que te delira…

Y  somos esa lluvia que atrapa, envuelve, empapa 
y nos da vida gota a gota…
Y te recorro, como cada una de ellas,
en el latido de tu corazón, en el recorrido de tus venas…
hasta hallar ese sueño, voluble de instantes, 
donde me prendes en tus brazos,
asientes en mi calma, dispensas los deseos 
que hasta el alba persisten;
y allí, en la inmensidad del amanecer,
 en los arreboles de la madrugada,
nos convertimos de nuevo en carne, 
pasión con pasión, deseo con deseo…
de almas encontradas, de almas halladas…
y henchidas...

Pasión, palabra propuesta  por Sindel desde su blog

3 de diciembre de 2015

Delírium...

Miro al gato y trepa por la pared vestido de azul mientras el ratón aplaude desde el suelo.

Bajo la escalera y el escalón es si o no, blanco o negro, y soy la nota discordante del verbo bajar y la asonante del verbo subir.

Camino por la calle. Miro de un lado a otro como si todo fuera nuevo. Y nadie me observa. Supongo que no sé usar el "whasapp". Es más, no sé ni escribirlo.

La princesa ha dejado de ser rosa y el príncipe, azul. Ahora son dos gilipollas que se odian.

Otelo ha decidido dejar de ser moro tal y como están las cosas. Se ha quitado la barba, se ha puesto lentillas verdes y ha decidido aprender chino y comer tocinitos de cielo.

Deshojo la margarita, y ni sí ni no. ¡Vaya ayuda!
¡No le pidas peras al olmo!

Me preguntas por qué. Por qué qué, qué por qué, porque, porqué o por que… ¡Qué sé yo! ¿Tiene que haber tantos por qué?

Y mientras se acaba el cuento me invento una historia de esas en las que crecen los enanos cuando se encogen los gigantes, y la casita de chocolate se la fuman dos okupas, mano a mano, mientras cantan el "mea culpa" en papel de lija.

Y para más INRI, me preguntas si te quiero. ¡Yo estoy loca, chaval! Aunque tú eres quien me baja la luna cada noche, quien me pinta el sol cada mañana, quien se dedica a contar los lunares de mi piel, quien me regala poemas de amor sin rima...
Me besas y alucino. Admites “locura transitoria”.
Y cuando te digo que no entiendo nada, me dices que te lo explique y cuando te lo explico, me dices que no me comprendes.
Que si digo porque digo, que si no digo porque no digo... ¡que Dios me entienda porque el demonio ya me cuestiona!

Y al final, cada loco con su tema. Tú metiéndote en todos y yo no saliendo de ninguno.
¡¿Y tú me hablas de delirios?!
¡¡¡Sírvete tú mismo!!!

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Mi delirio es lo que aporto para este jueves, en base a uno de los temas propuestos por Neo (Moni) en su blog "El extraño mundo de Neo" donde podéis leer otros textos con otras temáticas.
Yo, de entre todo, decidí delirar un poco... O no... Qui sait?