En el telar de mi ser, entrelazo las letras que brotan de mi alma,
tejidos de emociones que danzan sobre este lienzo negro que, ante tus ojos, se ilumina.

Aquí confluyen los latidos y los desvelos de otras horas ajenas al dogma,
donde cada palabra es un puente y un testigo de este vínculo,
donde deseo que el tiempo se detenga y la eternidad se haga presente.

28 de enero de 2016

Entrevista con... Lucifer.

La puerta del Averno se abre para mí. Y ahí está él, endiosadamente diabólico, el Rey del Infierno. El de los mil nombres: El predilecto. El lleno de luz.
No me lo esperaba así. Es magnífico.



- Acércate y pregunta lo que quieras.
- ¿Saldré de aquí, verdad?
- El Diablo nunca miente. Saldrás.
- Confío en tu palabra.
- No puedes hacer otra cosa.
- ¿Cuánto tiempo tengo?
- Toda la eternidad si quieres.
- Cinco minutos y me voy. Si eres rápido, claro.
- Me gustas. Siéntate… a mi diestra…
- ¡Mira, como Dios Padre! ¿Por qué te rebelaste? ¿En verdad fue por celos?
- Sois como un grano en el culo. Se nos creó para servir al Padre. Y de pronto, le dio por ponerse a jugar. Os creó a vosotros. Se os dio todo y no merecíais tanto.
- Gracias, hombre. Pero por algo más sería digo yo… No puedes llevar los celos hasta ese extremo.
- Dios, ese al que rezáis, es un engreído. Es como un niño malcriado. Solo sois un juego y se le ha ido de la mano. Y para colmo, sois tan inútiles que os creáis más de uno.
- Hay que tener fe.
- Esto no es cuestión de fe. ¿Qué os dan los dioses?
- ¿Paz?
- ¿Paz? ¡No me hagas reír! Está sentado allá arriba en su trono y se parte el culo viéndoos.

Me encojo de hombros con cierta resignación.

- Cuando todo va mal se llama “libre albedrío”. Cuando no, “milagro”.
- Relájate. Debió ser duro que te echaran cuando fuiste el primero entre los primeros. Y que fuera tu hermano Miguel quien te diera la patada en el trasero…
- No me echaron. Me fui. Me rebelé. No estaba dispuesto a someterme. Solo se aseguró. Un día se revelará contra esa esclavitud a la que está sometido. Casi que convence de que vuestra alma es pura…
- Deben ser importantes cuando tú las deseas y las tientas.
- Sois muchas. Muy fáciles y demasiado estúpidas.
- Ya. Una preguntita, ¿y el purgatorio? Eso debe ser otro cuento chino.
- Me encanta que me hagas esa pregunta... -su sonrisa es tremendamente irónica.- ¿¡Cómo os gusta sufrir a los humanos! No os basta en vida que aún después de ella. Aquí no hay segundas oportunidades. Lo que no se ha logrado en vida no se logra muerto. O dentro o fuera. ¡Nada de tontería, joder!
- Ya..., ya... Más claro agua. Pero, ¿me respondes porque es verdad o por que me sigues la corriente?
- El Diablo nunca miente.
- Ya... Y, en realidad, ¿cuál es tu labor en este mundo? ¿Qué aportas?
- Soy el contrapunto. Vosotros tenéis vuestros instintos. Yo hago que sean verdad. Vuestra debilidad es mi alimento. En el fondo, soy vuestra mejor parte de eso que llamáis conciencia.
- Esto es un pacto entre tú y Dios, ¿verdad?
- No tenéis ni zorra idea… El Maestro me enseñó muy bien… y sí, bien lo sabes, es un pacto. Nada es casual. Todo está pensado.
- Grata la conversación pero debería irme. ¿Por dónde salgo?
- Te acompaño.
- ¡Qué honor!
- No provoques…

La puerta del Averno se cierra para mí…




Para este jueves, Mirella, a través de su blog “Nuevas Divagaciones Nocturnas”, nos propone una entrevista a… Esta es la mía. Tal vez larga pero es que el demonio es algo liante.

24 de enero de 2016

A ningún lugar...

Hay caminos que no llevan a ningún lugar. 
No por eso dejan de alumbrar. 
No por eso son los que no hay que andar...
Tu esperanza acorralada duele mucho más...
Fernando Rabih


Ambos dábamos por hecho que lo nuestro podía tener fecha de caducidad, que llegados a un punto habría que hacer las maletas y seguir caminando en dirección contraria pero sin perdernos de vista. Y nuestra canción tenía el estribillo de "esto no os lleva a ningún lugar...Perder el tiempo con alguien con quien no podréis estar..." Sí, por qué no intentarlo... La esperanza es lo último que se pierde y nos sobraban ganas e ilusión... y desbordábamos Amor...
¿Una perdida de tiempo? ¿Cuándo el amor es una pérdida de tiempo? ¿Por qué no arriesgarse a ser felices? ¿Un mes? ¿Un año? ¿Una eternidad?

Una eternidad era el tiempo que llevábamos buscándonos... Y ahora que nos encontraba el destino... ¿Ser cobardes? ¿No atrevernos a andar? ¿Por lo que digan los demás? Quien no arriesga no gana. Los demás no iban a vivir lo nuestro...¿Todo en contra? ¿Y?
Para aprender a andar es necesario caerse antes varias veces. Al final, no queda otra que levantarse. No éramos tan niños. Sabíamos lo que había en juego y lamentarnos toda la vida por no haberlo intentado hubiera sido peor y un gran error porque hasta cuando parece que no vamos a ningún lugar hacemos camino a alguna parte…¿verdad, mi amor?
Verdad.
A ningún lugar, juego de palabras propuesto por Sindel desde su blog
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21 de enero de 2016

Sucedió... bailando bajo la lluvia...

Empezó a llover. Me encanta la lluvia. Es como una parte de mí. Agua de lluvia soy y agua busco que empape mis arenas. Saqué mis manos y dejé que golpeara mi piel, que me salpicara, que me llenara de ella. Limpia, desgrana las malas vibraciones... Y me habla de él. Solo de él porque él siempre está cuando llueve.

En el piso superior del bus turístico, me olvidé de Londres para danzar con la lluvia. No me importaba. La sentía. Le sentía. Como en la embarcación aquella noche de tormenta en medio del mar, cuando me dijo que me amaba, cuando bailamos en ella, disfrutando de nuestros cuerpos, de nuestro amor... bajo la lluvia que nos golpeaba, como él me golpeaba y entraba en mí sin darnos cuenta de lo que nos estábamos dando... Aquella noche...

Y me calaba la ropa... Me calaba el cuerpo... hasta el alma, porque él es lluvia... Lluvia que me bendice, que me es y me hace... Y ha pasado tanto tiempo... 
Aquí nos conocimos... Un día de lluvia... Perdidos en la ciudad como dos mendigos en la calle... Uno a cada lado de la calle, esperando cruzar... a la carrera... y en aquel encuentro, en aquel choque de cuerpos (como de trenes), nuestros ojos se estrellaron...

Miré por inercia al cielo... Me regó toda la cara. Cerré los ojos... Me dejé ir. Diría, seguro, quien me mirara que era una loca... Una loca bajo la lluvia... Sin saber que me estaba llenado de paz, de vida..., de su recuerdo y de sus ganas. Y de las mías.

Creí escuchar mi nombre. Reaccioné. Miré a un lado y a otro. Aparté la lluvia de mis ojos… ¡Dios! Me pareció verlo… Sí, entre la gente, esperándome. Bajé del bus como alma que corría del diablo. Llegaba tarde ¡Maldito tráfico! ¡Maldito reloj! 

¿Dónde estaba? Juraría que lo había visto. Me había citado a dos pasos de ahí… donde nos cruzó el destino. Corrí como una loca hasta la estatua del León…

¡Maldije a los mil demonios! Miré al cielo. Bajé la cabeza a continuación y suspiré con resignación, dejando que el aire saliera lentamente.
Unos dedos en mi hombro…


- Llegas tarde, "leona"… ¿Bailamos? 

Y él fue canturreando nuestra canción...




Este jueves de relatos, Pepe, desde su blog “Desgranando Momentos" nos invita a participar de una aventura que sucedió en…