En el telar de mi ser, entrelazo las letras que brotan de mi alma, tejidos de sentimientos y emociones que danzan sobre este lienzo negro que mi pluma transfigura. Anhelo que cada palabra, cada trazo, trascienda y se convierta en eco en tu ser para fundirte en el velo mágico de mi memoria. Que mis versos sean puentes que nos unan en un abrazo sólido, y que mi tinta sea un testigo del vínculo que florezca entre tú y yo. En cada línea trazada, en cada verso susurrado, te escribo con el alma para que en el tapiz de nuestras historias encuentres el eco vibrante de mi ser y la esencia de este nuestro encuentro. Que mis letras sean hilos de un lazo indisoluble entre tú y yo, donde el tiempo se detenga y la eternidad se haga presente. En cada palabra entrelazada, en cada estrofa compartida, tejamos juntos la trama de un sentimiento duradero, donde nuestras almas se encuentren en todos los rincones de esta bella historia.

8 de agosto de 2016

Mi fe: 
Se despuntan alas en las que brilla el oriente de mis aguas, 
lloviznas que traen arenas del desierto en el cauce de mis oasis. 
Brillan pupilas irisadas de luz de luna, 
de brumas nacaradas que humedecen tus sombras calladas, 
prometidas del viento, 
amarradas de salitre, de tierra mojada y sueños desorientados… 

Tu fe: 
Dibujas las líneas trazadas en el tiempo que nunca se perdió, 
que fue pasado sin pasar, presente discontinuo, futuro… tal vez… 
Aleteas en el mar que te ampara, 
en la soledad que reclamas en el paraíso de mis vértices, 
salpicado de deseos incontenidos, incontenibles, bramados a lo oscuro… 

Nuestra fe.
 Nuestro Credo:
El tiempo sin tiempo. 
El límite derramado en suspiros y anhelos, 
en el nocturno crepuscular que se vence sobre los arreboles 
y desnuda la piel que cubre los huesos de estas almas nuestras. 
La arena, noctívaga en cuarto creciente, 
se viste de pétalos rojos que emergen 
el hechizo de este Destino sostenido de los arcángeles, 
en este hado impregnado entre piedras y angostos senderos, 
caminos de barro y sal que bañan las heridas que se contienen en silencio.


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5 de agosto de 2016

Inmarcesibles...

Silencio... 
Ese beso que se clava entre mi deseo y tu roce.
Palabra callada de tu caricia en mi mirada.
Eco... 
El tañido de tu alma en el estrépito de este latido.
Enredo... 
en tus ramas como el ósculo que se pierde en el vértice de tu lengua.
Sed... 
de las mareas de mis entrañas cuando sumerges 
y enervas en mis aguas tibias en la danza de tu carne, arriaz salvaje.
Vestigios... 
Suspiro elevado del placer y de la dicha...

Infinito...



1 de agosto de 2016

Acuarela...

Siento la oscuridad envolviéndome y los latidos de mi corazón golpeando mi pecho como si dos caballos trotones pisotearan sobre él. 
Sé que la oscuridad es un sin sentido de tiempo y espacio pero también es donde todo se siente de una forma especial.
A falta de la vista se agudizan el resto de los sentidos. Mi piel se eriza. Está alerta.

Mientras yo, trémula de incertidumbre siento mis propios pulsos, intuyo a alguien a mi lado. No demasiado lejos. Puedo percibir su respiración. Es pausada. Me inunda un perfume. Una mezcla de madera, almizcle y algo fresco, afrutado… Y mi mente empieza a hacerse un cuadro de todo cuanto puede rodearme. 

Abiertos los ojos, reflejada en el espejo de sus ojos, mi piel desnuda se había vestido de acuarelas como arenas de oriente y mar nocturno, enervada en una constante luna sharaui. Me había convertido en segmento tatuado de sus dedos y de su boca, de su ánima y de su carne, de su voluntad y destino. 

Acuarela de sentimientos. 
Acuarela de sensaciones… 
Emociones desvirgadas… 
Silencio tañido de ósculos perpetuados.


Esta semana, Sindel, desde su blog
nos invita a pintar acuarelas
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