En el telar de mi ser, entrelazo las letras que brotan de mi alma, tejidos de sentimientos y emociones que danzan sobre este lienzo negro que mi pluma transfigura. Anhelo que cada palabra, cada trazo, trascienda y se convierta en eco en tu ser para fundirte en el velo mágico de mi memoria. Que mis versos sean puentes que nos unan en un abrazo sólido, y que mi tinta sea un testigo del vínculo que florezca entre tú y yo. En cada línea trazada, en cada verso susurrado, te escribo con el alma para que en el tapiz de nuestras historias encuentres el eco vibrante de mi ser y la esencia de este nuestro encuentro. Que mis letras sean hilos de un lazo indisoluble entre tú y yo, donde el tiempo se detenga y la eternidad se haga presente. En cada palabra entrelazada, en cada estrofa compartida, tejamos juntos la trama de un sentimiento duradero, donde nuestras almas se encuentren en todos los rincones de esta bella historia.

2 de agosto de 2018

París, mon péché...

París, 1890

Mi querido Augus, es mediados de mayo y hoy ha llovido todo el día pero aún así he salido a pasear un poco. Los adoquines de Boulevard de Clichy han sido siempre testigos de mis pasos al caer la tarde, cuando se supone que las señoritas de bien se esconden y las que menos bien se muestran. Intento confundirme entre ellas mientras paseo por el corazón de Montmartre, perdido entre un entramado de calles empinadas y escalones. Observo las escandalosas y fantásticas fachadas de sus locales nocturnos: los mismos que han escandalizado a la parte puritana de la sociedad parisina. Me gustan sus nombres: Le ciel et l’enfer, le taberne des Truands, le Moulin Rouge o el Moulin de la Galette… Todos hablan de pecado y de libertad. Pienso que un día podré abrir mi local: La Petit Mort, al que espero puedas venir. París, Mon Péché... París, Mi Pecado.

Reconozco que de la mano de Monsieur Lautrec estoy conociendo la noche parisina, sus luces y sus sombras. He empezado a frecuentar los cabarets, los cafés cantantes donde una nube de humo hace sombra a las cantantes y, sí, también conozco algunos burdeles. Parece que encuentra mucha inspiración en ellos. Le llaman el amigo de las putas.
He posado para él, desnuda sobre una cama donde yacían también los excesos pero eso quedará solo para nuestros ojos. Sé que esto te va a hacer daño pero siempre he dicho que te hablaría con la verdad. 
Su obsesión con "la loca", ya te  he hablado de Jane Avril anteriormente, nos está alejando pero eso me da tiempo para rodearme de los Maestros de Montmartre. Mientras dejo que me pinten y me paguen unos dineros por ello, me emborracho de su arte aunque eso suponga escuchar las penas del inconformista Van Gogh, aguantar las manías de Renoir o esos arrebatos de Pierre. Realmente, a pesar de todo es mucho más interesante que Henri: un auténtico pendenciero lo que no le resta talento. Tiene fama de atormentado y borracho, con su metro y medio, su sombrero de bombín, su bastón y su larga levita, barba poblada y anteojos escondiendo unos ojos pequeños y oscuros perdidos en un abismo de martirio. Pero disfruto de las charlas con Degas aunque me pierda tras el humo de sus cigarros. 

Hoy ha aparecido uno nuevo. Dicen que es español. No recuerdo ahora su nombre… Le han enseñado alguno de mis dibujos. Dice que tengo arte y atrevimiento. Será que eso de pintar hombres desnudos no está muy visto. Me ha llamado Madeimoselle Lilith. Temo que en petit comité voy a seguir así. Hay un británico al que le gusta leerme sus poemas. Dicen que ha estado en la cárcel. Está escribiendo una novela. He leído unas pocas páginas. Me gusta mucho aunque es un tormento. No te diré la trama pero creo que si se la publican será un éxito. Su personaje se llama Dorian. Te contaré un secreto: Le gustan los hombres. No me escandaliza.

Se hace la noche y he de salir. Mañana llevaré la carta para que te llegue. Junto a ella te envío unas fotografías y uno de los últimos retratos que me han realizado. Llevo el vestido azul que me regalaste. Si deseas que te mande algo en especial, házmelo saber.
Prométeme que serás feliz. Sé que no apruebas mi vida pero tú tampoco me pediste parecer para casarte con Belinda.
Tal vez, algún día, nuestro camino vuelva a cruzarse pero bien temo que es largo todavía.

Clodette

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Helene Vary Toulouse Lautrec 


Esta carta  forma parte de la idea "Un viaje con..."  propuesta 
por Dorotea desde su blog Lazos y raíces
Podéis coger las maletas y partir a otros destinos. 


Aunque algunos artistas sí coincidieron e incluso llegaran a conocerse, me he permitido, al igual que pasarme de palabras, cierta licencia anacrónica para cerrar el relato al referirme, directa o indirecta, a alguno de ellos. Os he querido, así, llevar al París  más  bohemio de la Belle Époque.

27 de julio de 2018

Dulce... (mente)


Robin Isely

... se cuela orgulloso entre las ánforas del pensamiento como un Señor de la noche entre las nubes oscuras, como pequeños crepúsculos que liberan Su Manto sobre la sutileza de la carne. Y derrama el conjugar de Su Verbo cual oráculo de los dioses, rindiendo orgullo a la pleitesía de quien Le ora y reposa mansamente su carnalidad en la Cuna de Su Pecho: mar mecido de calma y cura.

Es al cauce del anochecer cuando abre Su Hechura y enseña Sus Fauces. Se alimenta de lo Suyo. Vierte, desde las yemas de Sus Dedos, silencios que crepitan sobre un aterciopelado tegumento, piel de Su Semilla, de su Creación; como lágrimas de cera, recitando versos que la enervan tan allá de su fruto, despuntando cismas que devoran los instintos. Su Aliento es bálsamo para el alma de quien Le revela su Esencia.

Robin Isely

Y ahí, entre la oscuridad que desvela Su Dicha, demora el tiempo y hace Verdad su Doma sobre los peldaños de la Entrega de aquella quien, rendida en Voluntad, la ofrece como amparo de su Ventura.

Y se hace Hombre.
Y la hace Hembra... entregada.

Francesco Sambo


¡¡Feliz cumpleaños, Dulce!!

26 de julio de 2018

Desdémona...

Me siento como Desdémona en las manos de Otelo, perdida por un pecado no cometido, abrazada a un destino enclavado en el sinsentido de sus culpas, las que clama postrado y maldiciendo a los infiernos, orando a los cielos de su Señor, expiando su ruindad, suplicando la ignominia. 

Ataviada con las mentiras de otros, mi corona pesa en la lucha de la dignidad contra la andrómina y el escarnio. Lúgubres son los sinos de esos que se escudan en falacias, falacias vestidas de sonrisas cruzadas y miradas bajas tapizadas de altivez sórdida. 

No son oscuros mis pensamientos más allá de las palabras que me definen, de los hechos que me consagran. Son felinas las intenciones de quien se proclama sabio sin saber nada y viles las sentencias de los que callan o ignoran adrede. 

Hoy esgrimo el veneno de mis falanges como sierpes escarmentadas, revividas en esperanza, en un camino de salvación, redimidas las vergüenzas y los lamentos, empuñadas y blandidas las esencias. Hoy me niego a los estigmas de sangre y me yergo sobre las heridas cerradas, campos de batallas adquiridas y pendidas. Hoy… soy como Desdémona desnuda en la boca de Casio… Inmortal en los tiempos, en los hados y en las luces y sombras. 

Agnieszka Osipa

Al principio la escuchaba. Ahora solo puedo observarla. Repite palabra a palabra como una letanía, sin variar una letra, perdidos ya el ritmo y la puesta en escena, ajena a su propia locura, mirándose en un espejo sin reflejo: su único público. Desdémona se ha hecho con ella y la castiga día a día para no ser olvidada. La enclaustra en una máscara y le hace ver su verdad.
Lamentablemente, su teatro es sesión continua. Cada día, desde que despuntan sus ojos hasta que anochecen.



Este relato pertenece a la propuesta
La soledad del enfermo mental
que Inma dispone desde su blog Moli del canyer
y donde podéis ver otras historias.