En el telar de mi ser, entrelazo las letras que brotan de mi alma, tejidos de sentimientos y emociones que danzan sobre este lienzo negro que mi pluma transfigura. Anhelo que cada palabra, cada trazo, trascienda y se convierta en eco en tu ser para fundirte en el velo mágico de mi memoria. Que mis versos sean puentes que nos unan en un abrazo sólido, y que mi tinta sea un testigo del vínculo que florezca entre tú y yo. En cada línea trazada, en cada verso susurrado, te escribo con el alma para que en el tapiz de nuestras historias encuentres el eco vibrante de mi ser y la esencia de este nuestro encuentro. Que mis letras sean hilos de un lazo indisoluble entre tú y yo, donde el tiempo se detenga y la eternidad se haga presente. En cada palabra entrelazada, en cada estrofa compartida, tejamos juntos la trama de un sentimiento duradero, donde nuestras almas se encuentren en todos los rincones de esta bella historia.

11 de enero de 2019


Pantano de Arguís | Huesca | Foto ©ɱağ 

Verdes son tus senos.
Cristal, tus lágrimas.
Reflejos de aguamarina la calma de tus nieves,
el aliento de tus cumbres, que en sereno reposo, 
sueña el Norte de tus Vientos.


Pantano de Arguís | Huesca | Foto ©ɱağ 



Estas líneas forman parte de ese pequeño reto que da la oportunidad de conocer otros espacios y que promueve Ester desde su blog "Autodidacta" para esa sintonía de letras e imágenes de todos los viernes.

4 de enero de 2019

©ɱağ

 Qué fría es la sensación de tu alma cuando sobre el asfalto trepita la escarcha.
Tu aliento quema como hierro candente salido de las brasas del averno.
Tus brazos se arrastran cual serpiente de hielo sepultando los silencios.
Solo el vaho, el vapor tímido de un beso al aire.
Un suspiro.
Un estrépito callado recogiéndose, entelerido.


©ɱağ 


Estas líneas forman parte de ese pequeño reto que da la oportunidad de conocer otros espacios y que promueve Ester desde su blog "Autodidacta" para esa sintonía de letras e imágenes de todos los viernes.



Doble seis...

Se percibía su agitación no en el cruce de sus dedos de manera que los nudillos se quedaban blancos, no en el movimiento involuntario de su pierna contenida desde el extremo del pie, su expectación estaba latiente en el blanco de sus ojos y en la dilatación de sus pupilas que, como las de un gato en medio de la incertidumbre de ser cazador o cazado, caminaba sobre la cornisa como si fuera una cuerda floja.

Al otro lado de las llamas, que brincaban como sarmientos secos, la mujer se desprendía de sus velos, recogía su pelo en un pañuelo rojo y se giraba con una sonrisa que le provocó un escalofrío. Así reaccionó su cuerpo de nuevo cuando la vestal se apoyó en la mesa y coqueteó con su escote ante la mirada perdida del hombre antes de rodearle de modo tan seductor que, cuando la mano femenina le rozó el cuello de aquella manera tan sutil, él no pudo evitar emitir un gemido gutural.

El perfume a ámbar lo embriagó por completo y sabía que había perdido la partida antes de empezarla, que su destino estaba trazado cuando ella tiró los dados y al chocar estos entre sí, mostraron un doble seis. ¿Qué probabilidades tenía de que obtuviera ese resultado? Una entre treinta y seis. Ni una más ni una menos. Tal vez por ser el menos posible, se la jugó… y perdió… el sentido en brazos de aquella hembra que lo cabalgó como a un dócil corcel, amarrado de los cuatro extremos, crucificado en deseo y en lujuria, a la voluntad de la que él llamaba "imposible". Porque como ella le dijo: "Si vas a jugar debes estar dispuesto a perder pero, también a saber ganar."


Este texto pertenece a la convocatoria de los jueves que ha promovido Vivian,"Casss"
desde su blog "La piazza della luna", 
donde podéis ver otros acerca de lo que dicen los números.