En el telar de mi ser, entrelazo las letras que brotan de mi alma, tejidos de sentimientos y emociones que danzan sobre este lienzo negro que mi pluma transfigura. Anhelo que cada palabra, cada trazo, trascienda y se convierta en eco en tu ser para fundirte en el velo mágico de mi memoria. Que mis versos sean puentes que nos unan en un abrazo sólido, y que mi tinta sea un testigo del vínculo que florezca entre tú y yo. En cada línea trazada, en cada verso susurrado, te escribo con el alma para que en el tapiz de nuestras historias encuentres el eco vibrante de mi ser y la esencia de este nuestro encuentro. Que mis letras sean hilos de un lazo indisoluble entre tú y yo, donde el tiempo se detenga y la eternidad se haga presente. En cada palabra entrelazada, en cada estrofa compartida, tejamos juntos la trama de un sentimiento duradero, donde nuestras almas se encuentren en todos los rincones de esta bella historia.

30 de noviembre de 2015

Reloj...

El tiempo pasa entre nuestras manos y nuestra vida,
como las gotas de agua en la clepsidra
que es oasis entre las arenas del desierto
de este amor nacido a destiempo.
Y es que entre mi cuerpo y tu alma,
entre tu alma y mi cuerpo,
el tiempo se pasea tan lento que se detiene
como ese suspiro en nuestras bocas,
como ese hálito que nos da la vida,
como ese soplo invisible que todo nos mueve.
Carne somos mas carne de alma…
Vidas encendidas de pasión
inundadas de gotas que vagan sin ataduras
sobre cuerpos desnudos y libres...
Tic-Tac… Tic-Tac…
Somos ese latido,
ese Tic-Tac del reloj que nunca se detiene…
Tic-Tac…
Tic-Tac… 


Desde hoy,  y a medida que pueda, me sumo a la propuesta  de Sindel desde su blog
en la que ella propone una palabra una imagen o unos versos y los demás disponemos de ello de buena manera.
Esta semana: Reloj.

28 de noviembre de 2015

Pasión desbordada... Tú y yo...


Soñémonos como se sueñan los ilusos de un amor imposible
en un arrebato de encuentros sin fin,
ahí donde la carne se desnuda y se difumina en alma con alma
dejando de ser piel con piel...
Seamos ese principio sin fin donde tú te vuelves ese huracán
que rasga mis puntos cardinales y me vuelve siroco,
que me hace arena en espiral...

Pensémonos como el crepito de las olas de un mar en plena tempestad, 
como el rugir del viento arañando tu piel 
mientras las aguas rompen contra los acantilados 
que dibujan  nuestros cuerpos.
Sintámonos como ese chasqueo de la sal sobre el fuego, 
con sonidos repetidos, rápidos y secos 
que nos hacen brincar como locos sudorosos, 
ebrios mutuos del deseo del otro.

Reposemos en esa calma densa de tu respiración y la mía 
que yacen en el salobre lecho de nuestras esencias, 
embebidas en tu boca y en la mía, 
reptantes sierpes cohabitadas de senderos tatuados de saliva.
Seamos orgasmo de orgasmos,
eyaculación excelsa de tu simiente en el borde súcubo de mis piernas;
planicie extensa de mis remolinos…
Ser tú estela blanca en el infinito de mi oscuro cielo…
Ser yo pléyade de estrellas como rocío en la comisura de tus labios…

25 de noviembre de 2015

Carta abierta a un ángel...

¡Cuántas veces me he enrabiado conmigo mismo por no hacerlefrente a los gritos de mi alma, a los golpes de mi corazón! Pero ahora, ahora qué más da… Ahora que no hay tiempo tengo prisa por contarte…

Perdón.
Perdón por todas mis ausencias, por todos los besos que te ignore, por todos esos momentos en los que me buscabas en los ojos de otro… Perdón… por los abrazos que necesitaste, por las lágrimas que te hice derramar, esas que tengo clavadas tan adentro que se han convertido en estacas que laceran mi alma. 
Perdón por los deseos que jamás te dejé cumplir y por aquellos que jamás haré realidad… Perdón… por no quererte igual, por no haberlo hecho como te mereces…


Se me amontonan las letras igual que los pensamientos. Me tiembla el pulso del mismo modo que se me hace un nudo en la garganta. Miro al horizonte, más allá del cristal de mi ventana, aquí, tumbado en la cama, repasando por enésima vez aquello que debí decirte. ¡Albergo la esperanza de que me hayas escuchado en estas noches y días de vigilia a tu lado!
Tus fotos desperdigadas sobre mi cama. Te he mirado tantas veces que puedo describirte hasta las pecas de tus pies. Te he dibujado la sonrisa tantas otras que ya creo ser tu boca y me pierdo en el color de tus ojos para encontrar la esperanza.

Esto que me pesa tanto aquí dentro, tanto que me está matando ahora. Y he de seguir. He de seguir ...solo... porque lo me dabas no lo tomé, porque lo que te di nunca fue suficiente, y lo que no es, ya no nos pertenece.

Esta es la carta que jamás debí escribir; en la que vuelco mi cobardía, mi corazón, mi alma… Lo que soy. Y es que estás tan en mí que ahora, ahora que no queda tiempo, sé que no soy de mí, sino de ti…, que siempre he sido de ti.

Y suena el móvil. Y es tu nombre el que salta aunque sé que no eres tú. La llamada que no quiero.
¡No! ¡No!
No he estado ni en tu último suspiro pero aún tengo esa extraña tibieza de tu mano en la mía. Y te siento aquí, abrazándome, mientras lloro…
Lloraré todo lo que me queda de vida... De esta vacía vida sin ti. Cuida de mi alma que se va con la tuya.

Perdón...
Perdón por volver a fallarte... 

¡Dios!
¡Huelo tu perfume!
¡Escucho tu voz!
No me siento en mí y, en cambio, te siento a ti.
Aquí... Ahora... Junto a mí... En paz... como si tuviera que buscarte de nuevo.



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Este jueves, H... Perla Gris, nos ha invitado desde su blog, “Et lux in tenebris lucet…  a escribir esa carta a alguien con quien tenemos una cuenta pendiente, por miedo, por vergüenza, por prudencia o por ese motivo que nos  llevó a actuar así en un momento dado… y nos sigue temblando la mano… Pero ya es el momento…