Entrelazas tus nudos a los míos,
envolviendo mi desnudez,
arremetiendo contra mis miedos, mis turbaciones...
en el placer de saberme, y saberTe,
Tuya,
en un destino arrebolado de un cuerpo
entregado, rendido y vasallo
Y tan libre como los Sentidos del Viento...
sin más límites que los tilos tallados bajo la piel,
estremecidos los sentidos en derrame de lujurias;
de perversiones sempiternas.



