Mis letras, mis palabras, mis frases, mis sentimientos…Todo cuanto plasmo, aún sin dejar de ser de mí, de mi marca, te pertenecen en pensamiento desde este instante en que tú me lees…

© ɱağ

Desde 2014

Y cierro los ojos para abrir mi ánima…

16 de febrero de 2017

4

Taurus


Mi sino es una continua carrera en esa especie de laberinto del Minotauro, donde ni tengo un cordón de Ariadna ni soy un Teseo en busca de la aniquilación del animal
Corro por mil y un pasillos, con el sofoco y el pavor soltando toda la adrenalina…, fingiendo que no me canso, con cierta ironía ante una situación que no puedo controlar… Y es que al girar la cara, mis ojos se encuentran frente a frente con ese impresionante, negro y perfecto morlaco que disfruta de la carrera, que juega a alcanzarme pues nunca termina de tocarme… Y sus cuernos, perfectamente blancos, albinos como una luna llena, con la curvatura perfecta… Ahí, a dos dedos de mí… No muge pero su aliento me quema. Su mirada, me atraviesa.

Pasillo sin fin, puerta tras puerta, habitación tras habitación… pisándome los talones, aunando en mi angustia por ser atrapada… ¡Dios! No encuentro salida. Estoy cansada… Él sigue, inagotable, como una sombra, pegado a mí.
Una posibilidad… Si tal vez… Por ahí no podrá atraparme. Solo he de tener la fuerza suficiente.




No siento su presencia tras de mí. Es como si hubiera desaparecido, como si me hubiera zafado de él… No me relajo pero me siento más calmada... Una enorme puerta se presenta ante mis ojos... La inercia me hace abrirla. Solo es una puerta más... y seis bravos astados que se elevan ante mí como dioses colosales, tan negros como el alma de un demonio contrastando con la palidez de mi rostro, con mi aliento cortado en mil pedazos, con el pecho luchando por no dejar salir el corazón… y sin tiempo para rezar por mi último suspiro,  presiento la figura del primigenio alentando en mi nuca…


No hay salida. No hay esperanza… Pero aún dentro de todo mi miedo y del eco que los latidos de mi corazón producen en mí, los mugidos de aquel otro bicho alado suenan como trompetas angelicales, como un clamor hiriente hacia las magnas reses que, atónitas y desconcertadas, levantan sus cuartos delanteros y embisten con sus cornamentas la invasión del enemigo, que no es otro que mi salvación… Seis comandos de fuerzas especiales de asalto descienden  técnica “fast rope” al rescate de la princesa en apuros…



Tema 4-52: Escribe una historia en la que salves la situación con un deux ex machina.*
"El Libro del Escritor"


* La expresión deux ex machina se emplea para referirse a un desenlace que no se deduce de manera lógica de la trama, sino que resulta gratuito, es como meter algo a patadas, sin venir a cuento, para resolver la historia.

11 de febrero de 2017

Sekiná...




Mi cuerpo, 
zarzal de sarmientos y espinas, 
nido de rosas con pétalos engarzados 
y esquejes de aguacero.
Sekiná.

Aguacero de mis ojos, 
cristales líquidos, 
salinos y de transparente Esencia. 
Cuentas de rosario con tu nombre, 
en el sino de mis manos. 
Colmado de vacíos plenos 
los cálices sangrados y yermos 
de esas caricias que penden en zalema.

Palabras mudas. 
Quejidos quedos. 
Lamentos ignotos.

Aves de espuma púrpura 
en mi boca gozan como ángeles caídos 
liberados del abismo al Silencio. 
Agujas de estigmas 
cosen desvelos y vigilias,
lauros y venturas 
en penitencia carnal. 
Copulan
Tu Ánima,
mi Animus.
¡Ángelus!

Alzo mi voz callada 
y en mí se hace Voluntad de Ti. 
Tuya. 
Tu faz. Tu Iqar. 
Sierva, Hija, Reina. 
Ousía de Tu Carne y Tu Espíritu.
Tu Gloria.
Sekiná.



7 de febrero de 2017

3

En lo oscuro de la noche



Esta ciudad...
Parece que nunca duerme. De día el sol luce y, al ponerse este, tampoco reina la oscuridad pues miles de luces irradian en un apogeo que parece dotarlo todo de una inconmensurable magia. Y yo, desde mi atalaya, soy como un vampiro a contra natura. 

Así me he sentido desde siempre. De niña, típicos miedos nocturnos… De mayor, exceso de imaginación dicen… Un trastorno superable. Me gusta la noche pero, en cambio, siento un atroz pavor por la oscuridad, aunque no es en realidad a la carencia de luz a lo que siento fobia, sino a todas esas incertidumbres, todas esas maleficencias que encubre el ser humano bajo la estela nocturna. Cierto, no tiene hora esa maldad existente en algunas almas ajenas a la necesidad. He luchado contra ello desde que en vez de defender a los malos, decidí proteger a los buenos e indefensos juzgando a quienes les hacen daño. Verdad es que la justicia no siempre es eficaz. Ahí es donde decidí entrar yo. Sí, es tomar la justicia por mi mano, dirían. No, es ejecutar lo que las leyes no saben, lo que las pruebas no justifican…, aquello que no he podido castigar aun a sabiendas de que no cabía otra cosa. 

Dentro de mí latían esas ganas de quemarlo todo, de purificarlo. Por otro lado, el abandono al libre albedrío. No me siento eso que llaman “superheroína”. No tengo súper poderes. No soy invencible. No tengo el poder de la verdad. Solo Mi Verdad… Pero me sentía agotada. Además, esta sensación me estaba torturando como nunca. Tal vez porque no soy tan fuerte, tan segura, tan ágil, tan resolutiva como antes… 

Él siempre me ha apoyado. Me dice que es falta de seguridad, exceso de responsabilidad, que no puedo controlarlo todo. No está en mi mano. Solo puedo hacer una mínima parte de lo que me gustaría. 

Me enfundo en negro, me pongo mi distorsionador de voz y me subo a mi moto que, como yo, es sigilosa, parte del silencio. Así puedo obrar en consecuencia; siempre protegida en las sombras, jugando a la sorpresa… Dar el golpe justiciero, salir de ahí y que nadie sepa jamás quien ha dado digno final al mal. 


- No puedes abandonar. Para mucha gente en esta ciudad, tú eres la única esperanza que les queda… y también la mía. Eres una buena jueza, mejor mujer, y dentro de ti hay un ser que es capaz de todo por una injusticia aún a riesgo de perder tu carrera, de perder tu propia vida pues nunca sabes qué te encontrarás realmente. 

Llegaba a casa después de unos de esos días duros y había decidido que me tomaría la noche libre, disfrutar de una cena para dos, miradas cómplices…, regocijarme en estar con él. 
Tampoco se me había hecho extraño que no me respondiera a los mensajes o no me cogiera las llamadas. A veces ocurría en función de lo que llevara entre manos, pero sí me resultó raro ver su coche mal aparcado en la plaza del garaje. Tuve un mal presentimiento. Volví a insistir en una llamada. Nada. Saltaba el buzón de voz. 
Subí a casa con la mala sensación intensificada en mis adentros. 

Tal vez aquello fuera una especie de advertencia. Siempre había pensado y rechazado esa posibilidad, la de que alguien se tomara la justicia por su mano de la forma más violenta. Yo soy muy cuidadosa. No respeto mis horarios, no sigo los mismos caminos… pero nadie escapa a determinadas garras. 
La música estaba muy alta. Algo nada habitual en nuestra casa. Entonces, recordé el sistema interno de seguridad… No funcionaba. 

Respiré hondo. No sabía qué me encontraría dentro ni si sería capaz de hacer frente a lo que me hallara. Ya no me serviría ese don de la palabra, y saber convencer a la parte contraria, que reconociera su culpa y pagara por ella de forma legal, el poder anticiparme a los hechos… en plena oscuridad. Le localicé en el baño, mal herido, golpeado sin piedad; con el rostro casi irreconocible, tumbado sobre un charco de sangre y vómitos. Se había orinado encima por el dolor… o por el miedo a morir… pero aún respiraba. Sí, aún estaba vivo y yo no iba a parar hasta encontrar a los culpables de aquello, que se arrepintieran de aquello hasta el último aliento de vida… 

No iba a ser venganza. Iba a ser Justicia. Justicia con todas las de la Ley... también la mía. 
De día... De noche.



Tema 3-52: Imaginar ser un superhéroe con una gran fobia a la oscuridad. Escribe un relato de superación.

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