En el telar de mi ser, entrelazo las letras que brotan de mi alma, tejidos de sentimientos y emociones que danzan sobre este lienzo negro que mi pluma transfigura. Anhelo que cada palabra, cada trazo, trascienda y se convierta en eco en tu ser para fundirte en el velo mágico de mi memoria. Que mis versos sean puentes que nos unan en un abrazo sólido, y que mi tinta sea un testigo del vínculo que florezca entre tú y yo. En cada línea trazada, en cada verso susurrado, te escribo con el alma para que en el tapiz de nuestras historias encuentres el eco vibrante de mi ser y la esencia de este nuestro encuentro. Que mis letras sean hilos de un lazo indisoluble entre tú y yo, donde el tiempo se detenga y la eternidad se haga presente. En cada palabra entrelazada, en cada estrofa compartida, tejamos juntos la trama de un sentimiento duradero, donde nuestras almas se encuentren en todos los rincones de esta bella historia.

14 de septiembre de 2015

Sentirte... Sentirnos...

Siento tu mirada clavándose en mí, desde los miles y los escasos segundos que nos separan. 
Tus manos, sin tocarme, me desnudan. Tus labios, aún perdidos, se posan sobe los míos...
Y nos percibimos sin tocarnos. Se nos eriza la piel. Nos late el corazón... Y suspira el pensamiento.
Un instante después, siento el roce de tu mano en mi espalda y seguido, ese abrazo; ese abrazo que me rodea entera y me deja dentro de ti...
Y miro el cristal mientras fuera cae la lluvia. Nos veo reflejados, y noto tus labios en mi cuello con esos besos quedos, tranquilos pero que se alteran solos en la humedad que me arrastra a ese abismo que es perderme en ti...

Sentirme... Sentirnos...
Ser… Sernos…
Eternos…

Y me devuelves la mirada que se refleja en el cristal y la piel se me eriza ante el hambre de tus ojos.
Sentirme... Sentirnos...

7 de septiembre de 2015

Almas del desierto...

Extiendo mi mano  hacia tu pecho, donde late tu corazón, con toda la dulzura del mundo, con toda la mansedumbre necesaria para tocar algo que se puede herir…, con el tiempo a favor, para saber que eres cierto… Te acaricio y te mueves. Comienzas a hundir tus huellas en la arena, a mi alrededor, observándome, trazando esa línea imaginaria que sé que se va a romper cuando tus manos marquen mi cintura, cuando tu pecho se pegue a mi espalda, cuando apartes mi pelo y tu aliento fustigue mi nuca…

Y me susurras “mujer del desierto” mientras tus labios rozan mi lóbulo, mientras tus manos se anclan ahí donde relinchan mis caballos, y deseo que los domes, uno a uno, agarrado a sus crines, silbando al viento que se detiene por momentos… Y la luna nos sigue iluminando, celosa, temerosa de su puesta… Y me giras, y mis caballos conmigo. Y me miras a los ojos de nuevo y en ellos me reflejo, noche oscura, noche diamante… Y me dominas en silencio, con el solo tacto de tu piel, con la brisa de tus besos, con el bálsamo de tu saliva impregnada en nuestros sueños…

Y soy yo, hechicera de los tuyos, leyenda de tu alma…
Y eres Tú, domador de mis corceles, de mi alma… la que cabalga, la que trota… la que danza… alrededor del fuego, en torno a ti...
Misterio, secreto… Sacramento.

3 de septiembre de 2015

La Venganza del Amor...

Gabardiella se llama ella. 
Gratal, él.

Y su amor nació cuando la tierra todavía se elevaba y la magia de los dioses formaban las cumbres y los riscos, las planicies, los verdes valles y las nieves... Y, entre esas montañas, mientras Gratal dejaba sus huellas al caer del sol, sus "ojos" se abrieron al verla a ella. La mortal más hermosa que aquellos habían visto. Y en ese mismo momento, supo que la amaría para siempre. Deseábase su amor y digno de él hacerse. Y ella, así lo vio. No le fue fácil al zagal pues Gabardiella presta estaba pero mal vistos eran estos amoríos por el ignorante Gabardón, padre de la mozuela, pues Gratal, a parte de ser un manguán de poco porvenir, representaba la vejez y la muerte pues  con creces los años de la joven pasaba, y mas nada en común tenían que el hermoso macizo en el que vivían.

Continuas eran las disputas entre padre e hija por cuestiones éstas mientras los amantes vivían su historia hasta que un día, a la amanecida, el intolerante Gabardón, en busca de su amigo Guara fue, arrogante poco pocos y gigante como un mallo. Y, entre ambos, el modo de truncar aquel enamoramiento arguciaron, sin importarles el sentimiento que entre los amantes existía, tan fuerte como las rocas, tan limpio como el cielo de noches estrelladas y tan intenso como el sol.

De este modo,  la artimaña se planeó, y bajo órdenes de Gabardón, Guara  su cayado tomó y, con la fuerza de un dios, de golpe seco,  el macizo montañoso partió de modo que los dos amantes para siempre separados quedaran. Y en aquella brecha, de las lágrimas derramadas de la triste Gabardiella, las aguas del río Flumen nacieron y corren hoy a la foz del Salto de Roldan, convirtiéndose ella en tozal para la eternidad.

Pero antes de que los dioses en monte solitario lo erigieran, Gratal, vencido de dolor, venganza clamó en nombre de ese amor y, ganado ya el ocaso de ese mismo día, mientras Guara, el gigante, plácidamente dormía,  su propio picacho en el corazón no dudó clavarle y de él empezaron a desprenderse trozos de piedra, por la frialdad de ese corazón, que cayeron por la ladera del pico, formando Las Pedreras.
Y así, en esa postura,  petrificado permanecerá para siempre el gigante Guara. 
Ahí, tumbado, mirando al cielo, visto puede ser.

Si os fijáis bien, dado que la calidad de la imagen no es buena, veréis en la sombra del ocaso, la figura yaciente y petrificada de Guara.  Se distingue claramente, entrando en la ciudad por el este y por el oeste. De izquierda a derecha. la cabeza, donde se ve la nariz y la forma de la boca abierta. Se le denomina Fraginete. Le sigue el pecho, llamado Pico de Guara, con los brazos y las manos descansando en el regazo, el faldón de la casaca, ligeramente levantado, y las piernas, conocida esa parte como el Cabezón de Guara, curiosamente.
Sierra de Guara. Huesca. España.




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El texto de este jueves nos lleva a un tiempo de mitos y leyendas de la tierra, en este caso es una de la mía. Parte de esta sierra, aunque por el lado del este, es la que yo veo desde mi casa.
Viene a colación del reto marcado por H. (Perla Gris), Haydée, para mí siempre, en su blog, "et lux in tenebris lucet" al que animo a visitar como hago siempre con l@s anfitriones y l@s participantes.