En el telar de mi ser, entrelazo las letras que brotan de mi alma, tejidos de sentimientos y emociones que danzan sobre este lienzo negro que mi pluma transfigura. Anhelo que cada palabra, cada trazo, trascienda y se convierta en eco en tu ser para fundirte en el velo mágico de mi memoria. Que mis versos sean puentes que nos unan en un abrazo sólido, y que mi tinta sea un testigo del vínculo que florezca entre tú y yo. En cada línea trazada, en cada verso susurrado, te escribo con el alma para que en el tapiz de nuestras historias encuentres el eco vibrante de mi ser y la esencia de este nuestro encuentro. Que mis letras sean hilos de un lazo indisoluble entre tú y yo, donde el tiempo se detenga y la eternidad se haga presente. En cada palabra entrelazada, en cada estrofa compartida, tejamos juntos la trama de un sentimiento duradero, donde nuestras almas se encuentren en todos los rincones de esta bella historia.

25 de noviembre de 2017

Matar al no destino...


Una taza de café humeante aguardaba a un lado sobre un plato de loza inglesa. Desearía no tener que comprobar la hora en el reloj pero el tiempo era insalvable.
Las lágrimas ya no corrían por sus mejillas. Se habían secado en algún lugar de la memoria donde también hubiera querido meter todos los pensamientos oscuros que bordeaban su vida desde que ataran su corazón hasta estrujarlo y ahogarlo en su propia sangre, en su propio dolor.



Ahora miraba a su alrededor. Una cocina solitaria, donde ya no se cocinaba para dos, donde los “tú y yo” se disipaban en los recuerdos, donde las risas se habían desvanecido…, donde solo estaba ella y toda la pena se contenía en cada gramo de rabia…
Tomó un poco de café, más tibio que caliente…, y el cuchillo se convirtió en un amante sin más destino que su mano. Lo cogió, apretando el puño. Sus venas parecían marcadas a fuego, los nudillos parecía que fueran a abrirle la carne, y el alma le oprimía en el pecho, queriendo salir.

Respiró hondo. Pensó el momento. Elevó la mano. No le temblaba, y con toda la fuerza que pudo, sin más cuidado que el de poder acabar con aquel dolor, aquel insano dolor que le arrebataba la vida…, lo clavó sobre el manojo de fotos que confirmaban la traición de un amor… mientras terminaba de sonar aquella canción…



- ¡Corten! –dijo el director de escena. Ella levantó la vista y sonrió a cámara, la del fotógrafo que le dedicaba cada uno de sus instantes.



Relato para el reto de Gin, "Silencio, se rueda..." que podéis ver junto a otros en:



 Dale a la claqueta:---}   Resultado de imagen de claqueta    si te hace verlo en un vídeo montado.


Gracias, Gin, por tu creatividad y por el postrabajo que conlleva configurar todas la aportaciones que recibes pero, sobretodo, por el cariño que le dedicas.

21 de noviembre de 2017

Yermalis...



En mi boca cerrada
se quedarán para siempre las palabras calladas,
que un día pudieron latir bajo las yemas silentes de tus dedos,
o reverberar sobre el aliento tibio, silbado entre tus labios.

En el vacío de mis manos
seguirán prendidas las hebras que crucificaron este destino.
Errado, desatinado... Desmedido en nómadas voces.

En mi cuerpo,
tan herido como hiriente,
fecundarán las semillas que un día el viento trajo
encepadas en sus vuelos de cigüeña.

Con mis lágrimas,
relente agridulce,
derramaré tus silencios.
Y seré, serena, sed para ti.
Recuerdo albo de un suspiro.
Llanto para un     alma yerma.
  (tu)


©ɱağ

15 de noviembre de 2017

Silente entre mi alma... y un suspiro...


Me inclino ante Tu Tinta 
derramada sobre mí.
Piedra negra de tierra sostenida.

Caricia diluida en verso y deseo, 
en pasión y enjambre de alhelíes.
Y el vacío revolotea
en una voz crepuscular
empeñándose en arabescas geometrías,
entregándose al silente musitar de suspiros quebrados.

Te posas en las marismas de mi piel,
como murmullos ambiguos en las manos
naciendo tallo injertado ya sin abrojos. 
Dosel de mi ánima libre te eriges 
y enredadera enhebrada de ósculos 
puntea este secreto
que es tenerte
entre mi alma... y un suspiro.

Un destino a destiempo.
Ecos de caracolas al Viento.
Silencio.
El sonido de mis párpados cerrados
tañidos en lágrimas de sal.
El ancha sobre mi  pecho.
Espuma de consuelo
de este mar de barro.
Eterno sin mí...



 ©ɱağ