"Ilustraciones demiúrguicas"
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| Nocturna mujer fatal, dibujo de Demiurgo |
Las sombras producían en ella un efecto devastador. Observaba, sin ser vista, la desnudez de su cuerpo, el contorno de sus formas, la languidez de su cabello. Se tapaba como si hubiera pudor en ella, como si no deseara mostrar todo lo que su piel expresaba. Pero ante mi, ante el ser oscuro de mi alma, no podía esconder nada, ni el más mínimo de sus pensamientos. Creía conocerme pero no sabía quién era ni de lo que podía ser capaz de hacer. Mi sangre bullía en la estrechez de mis venas, colapsaba el sabor de mis reflujos contra la doble hilera de mis dientes. Mi mente se enervaba y percibía el latido inequívoco de mis deseos debatiéndose en la comisura de mi boca. Percibía mi piel erizada, abriéndose en canal... pero no podía actuar todavía. Percibía la presencia de Zarck demasiado cerca. Estaba al acecho. Nuestros últimos encuentros habían pasado de devastadores a demasiado comedidos. Él demasiado perfecto, demasiada alma pura. Yo, todavía luchando con mis instintos a los que me negaba a renunciar. Soy un ser profundamente oscuro. Maligno dirían algunos pero, en realidad, solo soy alguien que tiene una forma particular de alimentarse y de limpiar la impudicia de este mundo al que me ha tocado viajar.
Primero debería deshacerme del pintor. Era un humano sencillo. No había nada nocturno en él. Debía ser paciente. En algún momento ella saldría de ahí y sería el mío. Su despropósito llegaba a mí como el aroma de flores en primavera a los humanos. Si ellos pudieran oler lo que yo percibo de su maldad, morirían de asco, en cambio para mí, era puro néctar.
Llegó la oportunidad. No importaba Zarck ahora aunque pudiera presentirlo al otro lado de mi alma. Mi misión estaba a la altura de mi sed y a nivel de mi hambre. Apenas tuvo tiempo de notar mi presencia. Su cuerpo quedó vacío de sangre. Luego, los huesos. A duras penas podrían descubrir alguna porción de piel o alguna ortodoncia. Cuando Zarck llegó, solo pudo resignarse. No siempre podía evitar mis limpias. No siempre tenía permitido impedírmelo.
Este es mi aporte (351 palabras) para la convocatoria juevera de Demiurgo desde su Hurlingham particular. Picando en la imagen podéis ir a la convocatoria y picando aquí, al resto de relatos.



