En el telar de mi ser, entrelazo las letras que brotan de mi alma, tejidos de sentimientos y emociones que danzan sobre este lienzo negro que mi pluma transfigura. Anhelo que cada palabra, cada trazo, trascienda y se convierta en eco en tu ser para fundirte en el velo mágico de mi memoria. Que mis versos sean puentes que nos unan en un abrazo sólido, y que mi tinta sea un testigo del vínculo que florezca entre tú y yo. En cada línea trazada, en cada verso susurrado, te escribo con el alma para que en el tapiz de nuestras historias encuentres el eco vibrante de mi ser y la esencia de este nuestro encuentro. Que mis letras sean hilos de un lazo indisoluble entre tú y yo, donde el tiempo se detenga y la eternidad se haga presente. En cada palabra entrelazada, en cada estrofa compartida, tejamos juntos la trama de un sentimiento duradero, donde nuestras almas se encuentren en todos los rincones de esta bella historia.

31 de agosto de 2023

Agua y Viento...

Un Jueves, Un Relato
El viejo molino


En el rincón amado donde el tiempo se enrosca, se yergue mi viejo molino, como un guardián de historias susurrantes. Sus aspas, cual suspiros al viento, danzan con el eco de antaño, mientras el río, sereno como un puñado de versos, abraza sus cimientos de piedra como abrazaría el abrazo eterno de un amigo.

Las arrugas de mi molino, como surcos de sabiduría, marcan el paso de los años con la gracia de un poeta que ha vivido mil vidas. Su techo, cubierto de musgo tal que un manto de días y noches, recuerda cada tormenta y cada rayo de sol que ha besado su frente de madera. En sus paredes, la pátina de las estaciones es un poema silencioso que narra los cuentos de granos molidos y harinas doradas, una danza ancestral que se repite en la quietud de cada día. Las piedras de moler, como dos amantes inseparables, han pulido la esencia de la tierra, transformando trigo en alimento con la misma pasión con la que un poeta moldea palabras en versos. 

Al atardecer, cuando el sol se sumerge en el horizonte como un acorde final, mi molino se convierte en un refugio de sombras y susurros. La luz tenue se cuela por las rendijas como metáforas de esperanza, y el río fluye en la penumbra como los recuerdos que se deslizan suavemente por la mente de un soñador.

Mi viejo molino es cien estrofas olvidadas en el libro de la memoria, una melodía que persiste en el eco de la brisa. Su presencia es un canto que se entrelaza con el alma del paisaje, y en cada giro de sus aspas siento la cadencia de los versos que mi mano dibuja mientras le miro, mientras le siento, mientras vivo su latido.

IA NightCafeStudio y posterior edición.
El viejo molino / Ildefonso Robledo del blog Portafolio de fotografías

Este es mi aporte (292 palabras. Hoy sí puedo ponerlo.) para la convocatoria juevera de Myr desde su blog, donde puedes hallar otras inspiraciones sobre un viejo molino.

24 de agosto de 2023

La autopista infinita...

Un Jueves, Un Relato
Autopista


La autopista serpenteaba a través de la noche oscura, iluminada solo por las luces intermitentes de los faros de los coche que, como luciérnagas perdidas, seguían un camino aparentemente infinito. y las tenues estrellas en el cielo. 
Por alguna razón, Marta conducía intranquila, tratando de mantenerse despierta mientras la monotonía del camino la envolvía. Hacía ya un rato que no se cruzaba con nadie. De repente, una figura solitaria apareció en el retrovisor: un coche negro que seguía sus pasos de manera sigilosa. La inquietud se apoderó de ella mientras el otro vehículo se mantenía a una distancia constante. Intentó cambiar de carril, pero aquel la seguía. Aceleró, y el auto negro también lo hizo. 

Un escalofrío recorrió su espalda cuando recordó las historias de coches fantasmas en esa autopista, rumores de conductores desaparecidos sin dejar rastro. Además, hacia dos noches o tres que había visto aquella mala película sobre un coche asesino. Los nervios se apoderaron de ella y decidió tomar la primera salida que vio. Detrás, el coche negro. Marta eligió un camino sinuoso en un intento de perder al misterioso perseguidor, pero ahí seguía, pegado a su parachoques con las luces apagadas. 

De la red / yamovl

La ansiedad se convirtió en pánico. Su corazón latía con fuerza en tanto buscaba una solución desesperada. Recordó haber visto un puesto de policía en un pequeño pueblo por el que había pasado. Tomó una decisión arrepentida y giró bruscamente hacia una vía secundaria con la esperanza de ser la acertada. El coche negro la siguió una vez más. Finalmente, Marta llegó. Se alivió al ver un coche patrulla aparcado en la puerta y luz en el interior del edificio. Exaltada, explicó la extraña persecución. Los policías salieron rápidamente, pero no había coche alguno. Dos decidieron inspeccionar y tras una tensa espera, se escuchó la voz de uno a través de la emisora.  No hallaron vehículo alguno, solo las huellas de las ruedas.

El coche negro volvió a actuar en sucesivas noches alternas. Los policías volvieron a escuchar los mismos relatos. Investigaciones posteriores revelaron que el coche negro había sido robado y manipulado para poder ser conducido por control remoto. Con un dron podían seguir todos los movimientos del coche perseguido. ¿Qué intenciones tenían? Quizá solo sembrar el miedo entre los conductores desprevenidos y fomentar la oscura leyenda de las autopistas infinitas.

El misterio había sido resuelto, pero la sensación de inquietud persistiría en la mente de Marta y en los conductores víctimas de semejante broma macabra que podía haber tenido dramáticas consecuencias.



Este es mi aporte para la convocatoria juevera que organiza Moni esta semana desde su blos Neogéminis, donde podéis ver otras historias.

20 de agosto de 2023

Cierre de Convocatoria...

Domingo y fiesta de guardar —supuestamente— y llega el momento de dar por terminada mi gestión de la convocatoria juevera de esta semana y entregar el testigo a nuestra compañera Moni-Neogéminis que, si no me equivoco, nos va a hacer pisar el acelerador un poco o frenar en seco.

Dicho esto, quiero agradecer una vez más vuestra participación —a lo largo de esta tarde voy a leer vuestras aportaciones, pero ni el trabajo me ha dejado tiempo libre ni el calor, cuando tenía unos minutos, ganas—. Me gustaría dar la bienvenida a una nueva compañera, Merche, que ha decidido aventurarse en esta maravillosa travesía, y espero nos siga acompañando de ahora en adelante, así como que se sumen muchos más escritores y escritoras.

Nos vemos y, de nuevo, gracias infinitas.
Besos y abrazos.

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