En el telar de mi ser, entrelazo las letras que brotan de mi alma,
tejidos de emociones que danzan sobre este lienzo negro que, ante tus ojos, se ilumina.

Aquí confluyen los latidos y los desvelos de otras horas ajenas al dogma,
donde cada palabra es un puente y un testigo de este vínculo,
donde deseo que el tiempo se detenga y la eternidad se haga presente.

8 de noviembre de 2018

Mirando al cielo...

Descubrí la libertad de una simple hoja de papel mecida a favor del viento, brincando en remolinos que eran como espirales llenas de algarabía. O, tal vez, solo una huida. Y sentí cierto ensimismamiento. Observé su ascenso, su mansedumbre en la planicie invisible y, de repente, la lucha con las gotas de lluvia que eran como perdigones a su alma. Al final, su caída en picado hasta las puntas de mis zapatos. Me hice tempestad calma con ella.

Era un ave herida, llorando su tinta y perdiendo su esencia. La tomé en mi mano como quien coge algo endeble. Sentí un palpito en mi ser. Las líneas se perdían entre curvas manuscritas, senderos de geometría asimétrica, juegos de palabras atenuadas en mis manos, enraizadas en cuatro pliegues que se hacían nido, resultándome tan difícil abrir sus puertas como descifrar su corazón. 

Medio amparada bajo mi paraguas, miré a ambos lados. Volví a elevar mi mirada al cielo donde los relámpagos eran látigos que parecían castigarlo. Me sobresalté cuando Juan me abrazó por detrás al tiempo que se resguardaba de la fuerte lluvia. El pájaro volvió a perder su equilibrio, cayendo desde mi mano hasta desaparecer bajo las pisadas de Juan. Perdió su destino o, quizá, ese fuera: morir, dejando que sus últimas palabras se desvanecieran en un aguacero.

Imagen relacionada

Nuestros pasos se adelantaron. Los besos de Juan vestían las gotas de agua que rodaban tímidas por mi rostro mientras... sus palabras se quedaban huecas en el fondo de mi pensamiento, inundado por las letras desconocidas de una simple hoja de papel que había caído desde el cielo y ahora dormía en un charco, como un simple barquito, a la deriva en un mar de burbujas.

Resultado de imagen de charco lluvia


Este texto forma parte de la dinámica que he coordinado esta semana bajo el título "Mirando al cielo". 
Picando en la imagen superior iréis directamente al enunciado 
y al listado de los blogs que participan en la convocatoria.

4 de noviembre de 2018

Convocatoria Reto del Jueves

Mirando al cielo...
[8 de noviembre de 2018] 



Os doy de nuevo la bienvenida a esta vuestra Trastienda donde deseo y espero que os sintáis bien.

Personalmente, me gusta observar el cielo de noche, disfrutar del brillo de la luna y hasta de las sombras que bailan ante ella, ocultándola. Alguna que otra vez, he visto cosas que no sé explicar y se han quedado ahí sin respuesta, aunque nunca me ha preocupado no obtenerla.

De eso va mi iniciativa de esta semana, viajeros de los jueves:



Os propongo que miremos el cielo, real o imaginariamente, y de entre las estrellas, por detrás de la luna o de una nube en pleno mediodía, estando solos o acompañados, aparece algo ante nuestros ojos, algo que podamos o no darle una explicación lógica pero que nos llame (o a nuestro protagonista) poderosamente la atención aún por simple que pueda ser, impactándonos y produciendo en nosotros una emoción especial: miedo, pánico, ternura, alegría, tristeza..., introspección...
A ras del cielo hay muchas cosas: aves, cometas multicolores, estrellas, rayos y centellas, un meteorito... o un OVNI (UFO), así que el resto es cuestión de imaginación y de inspiración para dar lugar a una historia de ciencia ficción, terror, misterio, amor... un cuento, letra de una canción o lo que se surja y en la forma que sea.


Espero que la idea os parezca suficientemente motivadora como para acompañarme en el viaje de esta semana. No solo a mí, sino a todos los compañeros y compañeras que puedan participar, leyendo sus contribuciones y comentando en la medida de nuestra disponibilidad. Siempre nos va a ser grato. Las normas ya las sabéis, ~350 palabras, y la libertad de elegir imagen si estas no os hacen. Me podéis dejar el enlace a vuestro blog, por la entrada correspondiente, aquí mismo, entre el jueves y el sábado que siempre vamos apurados por una cosa u otra. El domingo daré por concluida mi coordinación para dar paso al nuevo anfitrión y así vivir nuevas aventuras.

Solo me cabe agradeceros vuestra atención y espero ilusionada vuestras historias.
Feliz semana.


Nuestros aportes
  1. Ginebra Blonde
  2. Alfredo Cot
  3. Campirela
  4. Fabián
  5. María Dorada
  6. Dulce
  7. Mag
  8. Alma
  9. Yessy Kan
  10. Sylvia
  11. Tracy
  12. Dorotea
  13. Neo
  14. Mujer Virtual
  15. Javier Miró
  16. Juliano, el apóstata
  17. Maite
  18. Vivian

1 de noviembre de 2018

Ni el mismísimo demonio...

El hedor azufrado se percibía en el ambiente. Quemaba. No tenía tiempo de asustarme ante un ser cuya mirada traspasa el infinito. Es peor que el mismísimo diablo y debo confiar siempre en mí misma para poder enviarlo al lugar del que nunca debió salir. Él también me reconoció y empezó con sus malas artes, con esos espejismos que no siempre son tales. Me maldijo en todos los idiomas, blasfemó con todos los improperios que los milenios y la oscuridad de las almas torturadas, y que en él habitan,  le proporcionan.
Él —o ello— no tiene alma pero sí todas las formas posibles del mal, todas las representaciones humanas de la malignidad que a una le cuesta creer y todas las que su divinidad le otorgan. Es una mala madre pariendo hijos monstruosos, un árbol de vileza con frutos muy amargos.

Ilustración de David Ho

Siempre se me presenta para lo mismo. Desea llevarme a su lado, dispuesto a pagar un alto coste por ello pero, ¿qué precio alto puede pagar un demonio cuando lo tiene todo ganado o todo perdido? ¿Un martirio? El martirio era sed de su sangre: Su vida.

Atesoré toda mi fuerza. Con mi cuerpo tengo poco que hacer pero mi alma es demasiado válida para dejarla en sus manos. Mi piel no es un escudo. Todo lo contrario. No es más que una trampa... mortal.  He aprendido a deshacerme de él, a autoinvocarme y desprenderme de ese peso para poder luchar de tú a tú. Siempre será más poderoso que yo pero tengo en mis manos algo que él jamás tendrá: Mi Alma. Y es mi mejor arma. Luchar contra alguien que se cree invencible es tener, ya, una batalla ganada.

Ilustración de David Ho

El combate fue terrible. Siempre es intelecto contra intelecto. Luz y oscuridad. No soy un ángel pero sí sé cómo luchar contra él, y cada día lo hago mejor. Mi ejército va creciendo, lentamente, pero seguro. Son almas blancas de vicios menores y valores altos.
Un día no quedaremos en tablas y con mi alma lacerada, si no que tendrá que arrodillarse, humildemente, ante mi luz. Permanecerá para los siglos de los siglos atrapado en una jaula, en el más puro ostracismo, pero para vencerlo hay que ir poco a poco,  demonio o demonio, hasta que el último de ellos, llámese cómo se llame, quede postrado ante  esta parte de mí raza pidiendo perdón.

Arte de David Ho




Estas letras participan en la convocatoria de Juan Carlos desde su blog ¿Y qué te cuento? en un tema sobre seres malignos por eso de la noche de las ánimas. Ahí se pueden leer otras ideas sobre esto.