En el telar de mi ser, entrelazo las letras que brotan de mi alma,
tejidos de emociones que danzan sobre este lienzo negro que, ante tus ojos, se ilumina.

Aquí confluyen los latidos y los desvelos de otras horas ajenas al dogma,
donde cada palabra es un puente y un testigo de este vínculo,
donde deseo que el tiempo se detenga y la eternidad se haga presente.

2 de febrero de 2020

Convocatoria "Un Jueves, Un Relato"...

Paremias
[6 de febrero de 2020]


Si algo nos deja la sabiduría popular a lo largo y ancho del tiempo son refranes, dichos, locuciones, máximas, adagios, aforismos..., frases hechas que vienen a representar, de algún modo, la realidad que nos rodea en cada época de nuestra existencia. Nos hablan de la agricultura, del cielo, de los fenómenos atmosféricos, del clima..., de la moral, de la ética, de la física..., de la superstición y de mitología o de cualquier otro tema que se nos pueda ocurrir, y que han llegado a nuestros días custodiando su esencia, aunque cada pueblo, al final, adapte su versión según su idiosincrasia.

"Los proverbios flamencos" / 1559 / Pieter Brueghel el Viejo
Conocida también como "La capa azul" o "El mundo al revés".

Os podéis saltar este trozo :-)
Esta obra representa en conjunto una serie de dichos  que tienen equivalencia en español. Por ejemplo: Si miráis en la parte inferior izquierda, hay una mujer atando al diablo. Bien podría ser "quien la sigue la consigue". En la misma diagonal, y a continuación, tenéis otro dicho muy claro. "Darse contra un muro", por el hombre que se da de cabeza con él y sobre el muro, "poner el cascabel al gato" con el hombre y el gato rallado. En el tejado hay unos cuencos con oro. Podría equivaler a nuestro "atar los perros con longaniza". Un hombre corre con el culo en llamas, "correr como alma que lleva el demonio" o "quien siembra vientos, recoge tempestades". Está en el centro superior, a los pies de la capa del que está sentado en el torreón, "estar al aire que mejor sopla", en función de lo que interesa. Si os fijáis bien, ahí mismo, un poco más abajo, se ven dos traseros desnudos por la ventana Aquí podría ser aquello de "dos que cagan juntos y por el mismo agujero son como carne y uña". Yo le aplicaría también aquello de "con el culo al aire". Etc.

Os lo dejo a modo de juego. Hasta 100 quedan unos pocos todavía. Algunos son más complicados por la diferencia con los que nosotros conocemos.

MI PROPUESTA para esta semana consiste en hacer un relato breve con la mayor cantidad de paremias,  (no menos de cinco), insertadas de tal forma que conformen un texto con sentido y racionalidad. Así que, como bien está lo que bien empieza y a buen entendedor pocas palabras bastan, abro la caja de Pandora y no os vayáis de picos pardos que os espero este jueves con vuestras creaciones (ya sabéis eso de las 350 palabras) y tenéis el Inventario Juevero para mirar a quién corresponde convocar cada semana.
Podéis dejar los vínculos de vuestras entradas aquí mismo para poder enlazaros.
Ya me voy acostumbrando a poner eso de "Un jueves, un relato" ,y, la imagen, esta o la que se adapte más a vuestro trabajo.
¡Ánimo y al toro!


LISTADO DE PARTICIPANTES

  1. Campirela
  2. Albada
  3. Myriam
  4. Tracy
  5. Mar
  6. Mag
  7. Alma
  8. María Dorada
  9. Dafne Sinedie
  10. Neogeminis
  11. Demiurgo




30 de enero de 2020

Los Estigmas de un Sueño...

Un Jueves, Un relato
Títulos de libros


[...] A veces creo que mis palabras son el eco del silencio más grande, que los restos de mis besos son solo carcoma que devora el tiempo cual las migajas que se come el pájaro errante. Que mi abrazo es un níveo recuerdo del vacío más absoluto cuando los desvelos plagian mis pensamientos enredados entre las espinas de mil zarzas. Como los estigmas de un sueño arrebatado de la cruda verdad que poseen los testigos de los insensatos.

Y siempre creo en el misterio que me desboca el alma como el universo que engendra una estrella. Como el árbol que siente el aflorar de una hoja. Como ese encaje de bolillos que crece en un enjambre de puntos. Como ese viento que acaricia las nubes. Como esa espera que se consume entre los brotes de mis pestañas, en las comisuras de mis ojos ausentes de lágrimas, desbordados de sal. Como esa lucidez que fluye descomedida en la palabra de un loco como yo que discurre río arriba, a contracorriente. 

Y creo ser esa última página del libro que no contiene fin empero acaba, mas al tiempo se regenera cual Fénix en el alzar de su vuelo sobre las cenizas de su propia muerte, como el título evocador de una esencia contenida lejos de los ignotos designios impuestos. [...]


Collage ideado por Moni de Neogéminis

Este es mi aporte, a modo de extracto de un libro, para este jueves en el que  Moni, desde su blog "Neogéminis", nos propone una serie de títulos de libros desde el que desarrollar nuestra historia. Picando en la imagen podéis ver otras narraciones.

23 de enero de 2020

Más que el tiempo en mi bolsillo...

Un  Jueves, un Relato


Aquella tarde era la más fría de todo el invierno. La niebla lo cubría todo desde hacía unos días. Se había congelado y una cencellada lucía resplandeciente. Me sobrecogí. Levanté el cuello del abrigo y me ajusté bien la bufanda. No me sobraba nada pero, aún así, decidí caminar un poco más por el parque solitario. Tampoco me apetecía llegar demasiado temprano a casa de don Eneko que había fallecido unos días antes. Don Eneko había sido mi profesor de Literatura, quien me había animado a presentar aquellos poemas a la editorial que posteriormente habría de publicar mi primer poemario.
Sentí un vacío muy grande ante su ausencia pero me quedaban todos sus libros, todos sus manuscritos y, sobre todo, todos sus consejos y el recuerdo de sentirlo aún a mi lado.
Su mujer me había llamado la tarde de antes para que me presentara en su casa. Tenia algo para mí.
Unos minutos después de la hora acordada, llamé a la puerta. Me abrió ella, enfundada en luto riguroso y con la mirada perdida en aquellos ojos vidriosos que se vislumbraban tras unas gafas de grueso cristal. Nos abrazamos y no hacían falta palabras. Después de un rato en silencio, de un té con menta y de unas galletas que no probamos ninguna de las dos, me trajo un bulto envuelto en una sábana blanca. Intuí de qué se trataba. Era aquel abrigo que había comprado don Eneko en un mercadillo de Londres. Me había gustado por su atemporalidad vintage y su forma masculina. Estaba impecable. Y él solo lo había llevado una vez. Para la presentación de mi poemario. Siempre había querido tenerlo aunque jamás le dije nada. Cuando lo vi en mis manos, me emocioné sin poderlo evitar. Me lo probé y todo el calor de la ternura y cariño de don Eneko me abrigó. Metí las manos en los bolsillos y palpé algo en uno de ellos. Lo saqué y lo mostré sobre la palma de mi mano.

—Siempre quiso que fuera tuyo. Era de su abuelo, luego de su padre, y ahora... tuyo.

Del mismo modo que no podía aceptar aquel regalo, tampoco podía rechazarlo. No quería llorar más. Sabía la historia de ese reloj. Temblé entera sin poderlo evitar. Necesitaba salir de ahí. Tomar aire.Y me perdí de nuevo entre la niebla, refugiada en ella, con el alma encogida y agradecida. Con los ojos enrasados en escarcha. Sintiendo que mis pasos no caminaban solos. Sintiendo una templanza en mi costado.



¿Qué tengo en mi bolsillo?, es la pregunta que Mar nos hace desde su Bitácora donde podréis ver qué tienen los demás en los suyos.