En el telar de mi ser, entrelazo las letras que brotan de mi alma, tejidos de sentimientos y emociones que danzan sobre este lienzo negro que mi pluma transfigura. Anhelo que cada palabra, cada trazo, trascienda y se convierta en eco en tu ser para fundirte en el velo mágico de mi memoria. Que mis versos sean puentes que nos unan en un abrazo sólido, y que mi tinta sea un testigo del vínculo que florezca entre tú y yo. En cada línea trazada, en cada verso susurrado, te escribo con el alma para que en el tapiz de nuestras historias encuentres el eco vibrante de mi ser y la esencia de este nuestro encuentro. Que mis letras sean hilos de un lazo indisoluble entre tú y yo, donde el tiempo se detenga y la eternidad se haga presente. En cada palabra entrelazada, en cada estrofa compartida, tejamos juntos la trama de un sentimiento duradero, donde nuestras almas se encuentren en todos los rincones de esta bella historia.

16 de abril de 2020

Versus Afrodita...

Un Jueves, Un Relato
Afrodita y Mara Laira




Su cuerpo descansaba sobre el lecho, desnudo, inerte. En mi boca, una sonrisa complaciente. Este ser que anida en mi interior, que desea la carne y la sangre, se siente reinante y satisfecho. Mi vida sigue siendo una ausencia perenne de Mara y la ocasionalidad de Felicity. Un secreto inconsciente que sostiene la llamada de Zarck. Mi paso natural por el tiempo y el espacio me lleva a seguir dando placer a quien soy y, al tiempo, a de quien reniego tantas veces.

La llamada de Afrodita hace que no me ponga límites. Pafos se muestra de nuevo a mis pies y con ella, sus hombres que, elegidos y postrados a ellos, me entregan sus mayores riquezas y la vida por el placer de sentir una carne que no solo les roba sus latidos sino que les impone el silencio de su alma como garantía. No son ignorantes de que su encuentro conmigo es su último aliento de vida y, aun así, sin temer a Hades, imploran en su corazón el deseo de morir de éxtasis al probar mis goces carnales y mis delicias amatorias, esas que solo los inmortales se pueden permitir.

Una vez más mis artes habían surtido el efecto deseado. El aire se elevaba y bordeaba las cortinas mientras el sol aparecía sobre las montañas y se endulzaba del mar. Mi desnudez roja se vestía de velos frescos. Podía escuchar a mí oído el agradecimiento de Afrodita, Mi Maestra. Podía sentirse orgullosa de que su Discípula, la mejor hieródula griega —de quien Eugea había aprendido—, la mejor prostituta sagrada, hubiera regresado a su Templo y le ofreciera, a su manera, sus sacrificios.

Un séquito de esclavos se adentró en mis aposentos. No estaban preparados para ver la carnicería que yo misma había provocado pero ¿qué podía quedar después de pasar por mis manos? Solo un manojo de huesos que cubría la estancia como un tapiz delicado. Mi apetito había sido satisfecho. Mis dos corazones latían reparados. Mi oscura alma estaba preparada para el siguiente sustento. Y esta vez tampoco Zarck lo había evitado… porque sigo siendo el ser que más ama.

Arte digital de Soufiane Idrassi

Una vez más tomo un personaje prestado de Demiurgo de Hurlingham, que es el anfritión en esta ocasión y siempre nos convida a historias relacionadas con algunos de ellos. Yo le doy la versión más oscura que se me ha ocurrido y con el beneplácito de Demi, prosigo la historia de (mi) Mara Laira.
En su blog podéis ver otras historias con todas las posibilidades que tiene este personaje.

*Versus, en su origen primigenio, significaba "hacia", "encarado a" "en dirección a". Se refería al movimiento de ida y vuelta ejecutado por el labrador al arar la tierra. Luego, el idioma inglés lo adoptó como un término jurídico para referirse a "confrontacion", y de ahí, sobre todo, al deporte convirtiéndose en un auténtico barbarismo en nuestro idioma.


11 de abril de 2020



Es suave brisa la caricia de sus manos, el pulso contenido en las yemas de los dedos mientras bordea, silente, las comisuras de mis labios.
Mi mirada es un espejo de llama horizontal, de verticalidad en su pestañeo.
Y me hago ovillo en mi silencio y en el latido que circunda… mi boca y mi desvelo.
El pecho es un amasijo de emociones que vibran en tanto me ato de sus dedos. Y sobre sus manos, las mías. Sarpullido de ganas que se perciben en el aleto de mi sentir. Calma profunda que se eriza a través de sus ojos.

2 de abril de 2020

Desde mi ventana...

Un Jueves, Un Relato
Desde mi ventana... la vida sigue


Y luce el sol. Reina un curioso silencio que los pájaros, tal vez extrañados, acompasan juguetones mientras se regocijan en un charco de tierra entre los claroscuros de unos árboles demasiado jóvenes. Un perro ladra a lo lejos. O dos. Se oye música. No es celestial pero acompaña. Parece que ya no me molesta tanto. Quizá la paciencia sigue buscando límite o mis pensamientos han aprendido a volar más alto.

Aquí dentro, a este lado de la ventana abierta, entre el jolgorio de los gorriones y algún verderol de fuera y el teclado bajo mis dedos... otro silencio calmo, preludio de lo que mis ojos verán y mis oídos escucharán al medio caer de esta tarde de una hora más, cuando rompa un clamor. Y tú, tumbado sobre la cama, acoges sin ganas el libro de nunca acabar. Te remueves como si la postura te buscará pero tú no la encuentras. Y, como un potro, relinchas.

Cierro la última frase por hoy. Huele a café y a hierbas emulsionadas. Tus huellas pasean por el pasillo. Me pregunto dónde vas... y estrellas un beso en mi frente. Abrimos la ventana esperando ese grito que habla sin palabras. Ese rumor que no es olas de mar ni el rugido del asfalto. Son voces de manos que, tibias, sonríen sin esperar más que otras palmas agitándose al aire, deseándolo atrapar, mientras un eco se escucha al fondo y luces de tonos naranjas y cerúleos fluorescentes, parpadean en un río de orillas breves pero estela larga, donde ondean los sinsabores que se alzan al vuelo, cielo arriba, buscando un camino de esperanza y libertad. Y estas braman una vez más, revoloteando alrededor, suspirando y clamando su presencia, vestida de ilusión, con chispas de luz en sus ojos... como en los míos, como en tu mirada que es reflejo de infinitas miradas, de infinitas ilusiones. De infinita esperanza. De pronta libertad. De vida, porque la vida, no lo olvido, sigue latiendo. Está aquí. Está ahí afuera, asiéndonos tan fuerte que duele... Y yo contigo.



Me hubiera gustado un vídeo pero por problemas técnicos no lo puedo subir así que os he dejado este corto montaje con 6 fotos del domingo, 29 de marzo. Dura apenas 30 segundos.


Este es el texto que sirve de aporte a la convocatoria de este jueves que promueve Inma, desde su blog "Molí del Canyer", donde podéis ver más.