En el telar de mi ser, entrelazo las letras que brotan de mi alma,
tejidos de emociones que danzan sobre este lienzo negro que, ante tus ojos, se ilumina.

Aquí confluyen los latidos y los desvelos de otras horas ajenas al dogma,
donde cada palabra es un puente y un testigo de este vínculo,
donde deseo que el tiempo se detenga y la eternidad se haga presente.

13 de febrero de 2020

El Alma Oscura de la Noche...

Un Jueves, Un Relato
Sucedió en el bus


Era el último tramo del trayecto después de algún que otro pequeño incidente que me había interrumpido, o la lectura, o el sueño. Y ya no había más pasajeros. Como casi nunca. Por alguna curiosa razón, la noche, tan oscura ahí afuera, al otro lado del cristal, había mostrado una cara extraña, jugando con mi mente y con mis recuerdos de adolescencia, cuando las sombras se enredaban en mí y exhalaban experiencias que siempre guardé en silencio. Porque, quién podría comprender sin ver. Y aun viendo, existiría la duda, alguna explicación inexistente. Pero, aquello no era una señal de tráfico tapada en el margen de la carretera, ni un árbol seco, muerto, que la luz de la luna hacia fantasmal y que alguien adornaba con unas flores de plástico. No, aquello era otra cosa. Y era inquietante y recurrente al tiempo y al espacio.


No deseaba ver más de mi reflejo en la ventanilla. El conductor frenó bruscamente el autobús cuando la figura apareció en medio de la carretera. Se giró hacia mí. Nuestras miradas se encontraron a pesar de la oscuridad. Él buscaba una respuesta. Yo la tenía pero sabía que no estaba preparado para escucharla, para saber la verdad.
Aquella forma se movía ágil, aparentemente ajena a nosotros, sin arrastrarse. Llegó al otro lado del autobús, siguió el arcén hasta quedar a la altura de mi ventanilla. Creo que los latidos de mi corazón eran como los eslabones de una cadena que alguien arrastraba. El silencio se podía cortar. Sin embargo, yo era capaz de escuchar aquella voz de una boca sin boca, de un rostro sin rostro, de un ser… ¿sin alma? :
«Perdóname».
«Jamás mientras esté viva».



Para unos es una leyenda urbana. Una de tantas. Lo llaman el fantasma del cruce o también del perdón porque se aposta en la carretera como si así estuviera pidiendo. Para otros es un padre, un hijo, un hermano... Para mí, un indeseable, un ser despreciable. Un torturador. Un violador. Un asesino. Y ruego que no me compadezca y le perdone antes de morir. Porque solo merece sufrir todo el daño que causó.


Este es el texto con el que participo en la convocatoria de este jueves programada por Alfredo desde su blog "La Plaza del Diamante". 
Ahí podéis verla y también la posibilidad de leer a otros participantes.

9 de febrero de 2020

Cierre de Convocatoria...


Yo me lo guiso, yo me lo como, como Juan Palomo,
 así que cierro mi convocatoria de este mes.
Sé que no era un tema complicado pero tampoco sencillo una vez puestos en tarea, así que mi gratitud es doble que, de bien nacidos es ser agradecidos: 
Por la participación y por vuestro trabajo.
Deciros que he disfrutado mucho con las lecturas y que me ha encantado vernos en los comentarios que siempre son de agradecer.
Y como no hay dos sin tres, no quiero cerrar sin agradecer también a todos aquellos que jueves tras jueves, nos acompañan con sus visitas y comentan aunque no participen de escribir.

¿Dónde va Vicente? Donde va la gente, nos vamos yendo ya a la Plaza del Diamante, con Vicente o sin Vicente, donde nos encontraremos con Alfredo, que nos indicará qué hacer.
Mucha suerte y que las musas nos sean propicias.

Un abrazo.
Un beso.

Nos leemos.


6 de febrero de 2020

Un Jueves, Un Relato
Paremias


Estábamos ahí, agazapados y expectantes, en una noche sin luna. Elegida así por los espíritus porque aunque el día tiene ojos, la noche tiene oídos y a nosotros nos han adiestrado precisamente para ello. No obstante, la experiencia no se fía de la apariencia y la fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva. La tensión se podía palpar en el ambiente. Es nuestro instinto pero no podíamos evitar tener el alma en vilo ya que no cabía error alguno por nuestra parte ni tampoco podíamos permitirnos que cualquier acontecimiento externo hiciera que toda la contienda se fuera al garete. Aun así, nos sentíamos como peces en el agua. Iba a ser tan complicado como ponerle un cascabel a un gato pero nuestra integridad, nuestro prestigio y nuestra honorabilidad estaban en juego. Y lo que es más importante, el honor de nuestro pueblo. Así que tú que no estabas ahí, antes de juzgar a alguien, camina tres lunas con sus mocasines*. Porque la dignidad no consiste en poseer honores, sino en merecerlos**. Y nosotros, hermano, pese a nuestra derrota, los merecimos.

1895 / Montana / Reunión de Jefes Indios
*Proverbio sioux
** Aristóteles

Este es el texto que aporto a mi convocatoria sobre las Paremias. Picando en la imagen podéis ver tanto la convocatoria como el listado de participantes con los enlaces a sus blog por si deseáis leer.