¿Quién no ha tenido el deseo de ser pájaro? Volar sin límites, sentir el viento en las alas y observar el mundo desde las alturas. La libertad que otorga el vuelo es incomparable, y no hay nada que se le parezca. Pero, al igual que los pájaros, nosotros también estamos sujetos a las leyes de la Naturaleza y a los vaivenes de la vida convirtiéndonos en simples aves de paso.
¿Quién no ha conocido a un pájaro de mal agüero? O ser nosotros mismos uno de ellos presagiando desgracias y tempestades. ¿Quién no ha deseado abrir las alas, aletear y desprenderse del suelo para ser ave de altos vuelos y recobrar el verdadero sentido de la libertad? Volar hacia nuestros sueños y metas, aunque en ocasiones el precio sea ser el destino de otra ave, mas eso no nos ha de impedir seguir intentándolo.
¿No os habéis sentido alguna vez como un pequeño gorrioncillo bajo la lluvia?, desvalidos y solos? Así que, si alguna vez os sentís atrapados en el suelo, recordad que tenéis alas para volar. Y si veis a alguien que ahueca el ala, no precisamente las plumas para tomar los rayos de sol, no lo juzguéis. Quizás solo está buscando un poco de libertad en un mundo que a veces puede ser demasiado pesado.
Se me han ocurrido todas estas preguntas y reflexiones pero os dejo a vosotros la decisión final para escribir un texto —en estilo y forma libres— que evoque o emule las sensaciones y emociones de sentirse un ave.
Os dejo volar hasta el jueves. Entonces, deberéis tomar tierra en menos de 350 palabras. Pondré aquí mismo la lista de participantes. Os recuerdo que tenéis completa libertad a la hora de elegir imágenes para vuestro texto.
Lamento no estar presente últimamente, y ya es mucho tiempo, pero la vida es así: no la he inventado yo.
Espero en breve concluir todos esos trabajos que limitan mi tiempo aquí, pero también me traen satisfacciones, y seguir con todo esto que tanto me llena.
Muchísimas gracias por estar ahí.
Besos y abrazos.
PARTICIPANTES





