En el telar de mi ser, entrelazo las letras que brotan de mi alma, tejidos de sentimientos y emociones que danzan sobre este lienzo negro que mi pluma transfigura. Anhelo que cada palabra, cada trazo, trascienda y se convierta en eco en tu ser para fundirte en el velo mágico de mi memoria. Que mis versos sean puentes que nos unan en un abrazo sólido, y que mi tinta sea un testigo del vínculo que florezca entre tú y yo. En cada línea trazada, en cada verso susurrado, te escribo con el alma para que en el tapiz de nuestras historias encuentres el eco vibrante de mi ser y la esencia de este nuestro encuentro. Que mis letras sean hilos de un lazo indisoluble entre tú y yo, donde el tiempo se detenga y la eternidad se haga presente. En cada palabra entrelazada, en cada estrofa compartida, tejamos juntos la trama de un sentimiento duradero, donde nuestras almas se encuentren en todos los rincones de esta bella historia.

15 de septiembre de 2026

Herida que se hace agua


Paisaje de labios  / Patrik Molntuss

Vengo con el silencio en mis labios,
la humedad de un verso en lengua ardida;
susurra el Pecado en mi carne, rendido,
y en mis pies se derraman viejos agravios.

Gaviotas sin cielo, sin mar ni navíos,
solas sobre mi piel, tibia y desierta;
abren senderos de memoria incierta
en hondas grietas de dormidos fríos.

Y, a cambio, toda me vuelvo agua viva,
cuerpo que en ausencia de tu boca reza,
sello de un deseo que en mí cautiva.

Soy diluvio de raíz que en mí empieza,
mi boca en tu ausencia se vuelve herida:
herida que en su hambre se profesa.



Este soneto —extraño incluso para mí—
forma parte de la antología Ecos de Soneto II
(Diversidad Literaria, junio 2026).