«Cuando las gotas de lluvia comiencen a caer,
recuerda que tú eres el único que puede llenar el mundo de luz».
La Cenicienta / Charles Perrault
No fue fácil dejar atrás el silencio y atravesar el túnel que me llevaba a la realidad. Sé que quiero olvidarlo y, de hecho, solo la fuerza de vivir me ha llevado a crear una laguna en medio de cada recuerdo. Cada latido, cada empuje, cada movimiento convulso era un impulso para vivir, pasa saberme dueña y señora de todas mis emociones y realidades, fueran vencidas o ignotas.
Empezó siendo una lágrima, siguieron los pasos, delicados y torpes de una esperanza que trastabillaba. Después, la serenidad disfrazada en medio de momentos de profunda oscuridad y duro pesar.
No fue fácil abandonar el sendero que parecía marcado pero era más complicado permanecer en él por más tiempo.
No fue fácil no mojarse bajo la lluvia, ni evitar pisar la hierba seca del camino. Ni esquivar los golpes invisibles, ni descubrir la mentiras ni resurgir sobre la verdad. Ni navegar sobre aguas encrespadas y hacer frente al viento que unas veces venía de cara, otras de espalda y las demás, racheado. Pero cuando tienes dentro la suficiente luz para ser foco en la oscuridad, para ser timón seguro dentro de la adversidad; cuando dentro de ti fluye la verdad, la confianza, la humildad, la nobleza y un profundo sentimiento del perdón, no hay mar, no hay lluvia, no hay viento, no hay montaña... que no puedas navegar, prevenir, esquivar y subir. No hay losa que no puedas sostener aunque tus brazos se quiebren y tus manos se abran. No hay oscuridad que no puedas atravesar con el brillo de tu alma ni con cada latido de tu corazón dañado ya que solo tú, solo yo, somos los únicos que podemos llenar de luz nuestro mundo porque casi nada es imposible, solo menos fácil.
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| Hidden sorrow / Ali Oppy |