Un Jueves, Un Relato
Contrastes
Cuando la vi, me enamoré de ella. Sabía que entre nosotras surgiría algo especial. No sé si se trataba de la delicadeza de sus formas o de ese sentimiento que afloraba al acariciarla. Parecía tener marchitas sus estampas y agrietada su piel. Tuve la sensación de que alguien había rasgado su alma pero su esencia estaba ahí: entre los rincones dormidos, entre la soledad marcada, entre los claroscuros de una habitación perdida en el tiempo.
No dudé en invitarla a casa. No fue fácil y menos ubicarla pero con algo de mimo y mucha paciencia, logré que su brillo alcanzara la luz. Me sentía feliz. En mis manos encontró la serenidad que había perdido y yo, en ella, una sonrisa plena de satisfacción.
Antes había aparecido él: Pequeño, lleno de vida. Un huracán en medio de la calma, poniéndolo todo patas arriba. Pero, a pesar de ello, había un rasgo de soledad que me transmitía desde el fondo de su mirada, o tal vez fuera la mía.
Hicieron buenas migas y, en algún momento, me sentí aparte. Se pasaban el día y la noche juntos, acunados, dormidos, callados...
Después vino Lucas con sus ideas de bombero. Era como yo, de no venir solo a casa. Esta vez se hizo acompañar de un negro, tan negro que parecía azul. Tan grande como un armario ropero que le pasaba dos cabezas. ¿Qué íbamos a hacer con él? Habría que buscarle un sitio pero ella ya ocupaba el mejor. ¿Juntos? Realmente, hacían muy buena pareja. Su contraste me pareció una auténtica belleza pero, sobre todo, su armonía.
Este es mi aporte (264 palabras) para la convocatoria que organizo esta semana.
Picando en la imagen puedes ir a ella y al listado de participantes.