En el telar de mi ser, entrelazo las letras que brotan de mi alma,
tejidos de emociones que danzan sobre este lienzo negro que, ante tus ojos, se ilumina.

Aquí confluyen los latidos y los desvelos de otras horas ajenas al dogma,
donde cada palabra es un puente y un testigo de este vínculo,
donde deseo que el tiempo se detenga y la eternidad se haga presente.

25 de abril de 2016

Víctima...


(Fui)

V i,
I nevitablemente,
C omo
T u
I nfame
M entira
A crecentaba

(de)
mi 
(propia)
ilusión.

            Esta semana Sindel nos invita a la palabra  víctima (s) 
desde su blog
17 de 52

21 de abril de 2016

Mara Laira...

Había pasado mucho tiempo desde que nos habíamos visto por última vez. Soy como ella. Salto en el tiempo para unirme a los hombres, para saber de ellos y de sus secretos. He intentado conectar pero no ha sido posible vernos hasta la fecha.

La veo en la televisión. Toda una artista: Mara Laira. Segura, elegante, inteligente, decidida…
Poco se parece a aquella mujer, una prostituta de bajo nivel, que se vendía por unas monedas en esos callejones estrechos y se entregaba a los juegos de cualquier baboso…

Recuerdo la noche en que me acerqué a ella. Llovía a raudales y las calles eran auténticos ríos de lodo. Tampoco se muy bien qué hacía yo ahí pero imagino que elegí mal mi plaza a la hora de venir a la tierra o, ahora lo empiezo a comprender, es que mi destino está ligado a ella de algún modo.
Por entonces, no era Mara. Se hacía llamar Felicity. Me pareció curioso nombre.

No era su primer cliente. Había estado observándola y me había dado asco cómo la había tratado aquel ruin en la parte más profunda del callejón, bajo aquel saliente del tejado que tiraba toda el agua un poco más allá. Pero debía ser así. Era la forma elegida.
Él la empujó contra la pared, hizo que se diese la vuelta, le subió su mojado vestido y sin más, levantándole las caderas, la penetró desde atrás. Ella parecía resistirse y maldecirle. Eso animaba a su  cliente pensando que sus espasmos eran provocados por el gozo que le producía., que aquel jadeo y aquel vapor eran su garganta y su aliento jadeante. 



Pobre ingenuo. Me preguntaba cuánto tiempo tardarían en darse cuenta de que mi querida Mara es un ser especial, cuánto tiempo tardarían en darse cuenta de que no había coyote, ni chacal, ni perro salvaje que pudiera ser capaz de dejar un cuerpo como ella era capaz de hacerlo: Sin rastro.
Era una devora hombres, en lo más literal de la palabra, disfrazando su hambre de mujer que baila sus propias polifonías amorosas.


Cuando me situé a su lado, todavía estaba terminando de recomponerse y su cuerpo adquiriendo su forma humana. Me miró con aquellos ojos vidriosos llenos de sangre. Sonrió mientras su melena roja se pegaba a la voluptuosidad de sus pechos.
La cubrí con mi gabán para tapar su desnudez y nos alejamos de ahí, caminando bajo la espesa cortina de lluvia y sobre el denso lodazal.

*****

Este jueves, Demi nos acerca
 a una visión particular y derivada de su personaje Mara Laira. Esta es la mía.
Más visiones en su casa de Hurlingham.

19 de abril de 2016

Este minuto...
Eternos segundos, mis manos y las tuyas, 
sedientas de tactos...
Suspiros derramados... de labio a labio... 
Y en mi mirada el brillo clavado de tus ojos...
Una simple razón para respirar, para vivir.

Esta semana, Sindel desde su blog
nos descubre este minuto.
Ahí,más minutos...
16 de 52